Mediante el estudio de las interacciones entre nuestros cuerpos y nuestros microbios, una start-up espera encontrar nuevas formas de tratar enfermedades.
Los billones de microbios que viven en nuestro cuerpo juegan un papel importante en nuestra salud y en las enfermedades, aunque los investigadores dedicados a su estudio señalan que la comprensión de este diverso y complejo conjunto de organismos es una tarea enorme.
Una compañía, Second Genome, ha recurrido al análisis de ADN y a los estudios bioquímicos de mezclas de microbios y células humanas en cultivo para explicar mejor las cosas. La compañía quiere en última instancia identificar agentes terapéuticos que restauren el equilibrio en una comunidad desequilibrada mediante el cambio de su composición o sus efectos en el cuerpo humano.
La diversidad de la colección humana de microbios residentes, conocida como microbioma, se hizo más evidente el año pasado cuando el Proyecto del Microbioma Humano describió la diversidad y abundancia de los microbios que viven dentro y sobre el cuerpo humano. Por cada célula en el cuerpo humano, se estima que hay 10 células microbianas. Los cambios en este zoológico microbiano se han correlacionado con muchos problemas de salud: desde enfermedades gastrointestinales a la diabetes, la obesidad y la inflamación.
"Los microbios que viven con nosotros tienen un gran impacto en nuestra salud, tanto positivo como negativo", afirma Gary Andersen, microbiólogo en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (EE.UU.) y cofundador de Second Genome. "Pero hasta ahora ha sido difícil identificar un microbioma o comunidad de organismos positivo en una persona individual", señala. Eso se debe a que la estructura de las comunidades varía mucho entre las personas, añade.
Una de las razones por las que ha sido difícil perfilar el microbioma de un individuo es que la mayoría de estos organismos no pueden crecer en cultivos puros de una sola especie. Así que Second Genome utiliza secuenciación junto con otra tecnología de análisis de ADN desarrollada por Andersen para identificar a los miembros de una comunidad y centrar la atención en la actividad genética tanto en los organismos como en el cuerpo humano. "Estamos muy centrados en la interacción entre el microbioma y el anfitrión", indica el director general de Second Genome, Peter DiLaura. La comunidad de bacterias en nuestros intestinos interactúa con los receptores y otros objetivos de nuestro cuerpo, afirma: "Lo que intentamos con los tratamientos terapéuticos es impactar una interacción que sea beneficiosa para la enfermedad".
Tras el análisis de ADN, la compañía estudia la interacción entre comunidades de microbios y células humanas en el cultivo. El siguiente paso sería estudiar las interacciones en modelos animales de laboratorio de las enfermedades. La esperanza es desarrollar una comprensión detallada del modo en que el microbioma afecta a la fisiología humana, hasta el nivel molecular.
La compañía está investigando el efecto del microbioma en los trastornos inflamatorios y metabólicos, entre ellos la diabetes tipo 2. "Nos hemos centrado en afecciones en las que haya pruebas razonables de que el microbioma está jugando un papel causal", señala DiLaura.
En junio, la compañía farmacéutica y de productos de consumo Johnson & Johnson invirtió una cantidad no revelada en Second Genome. A cambio, Second Genome buscará posibles objetivos farmacológicos para tratar la colitis ulcerosa. Robert Urban, director del Centro de Innovación en Boston de J&J, afirma que su compañía está comprometida con la idea del microbioma. La semana pasada, Vedanta Biosciences, una start-up también dedicada al estudio de las funciones del microbioma para el descubrimiento de fármacos, anunció una asociación con J&J.