El nuevo motor de iones se ha construido a partir de los sistemas de propulsión eléctricos utilizados tanto por la DS1 como Dawn, señala Patterson. Utiliza el mismo método para conseguir el empuje: un gas de xenon fluye hacia una cámara de reacción dentro del motor y es ionizado por electrones; unos electroimanes posicionados alrededor de la cámara ayudan a mejorar la eficiencia de la ionización. Los electrodos posicionados cerca de los propulsores del motor (conocidos como ópticas de iones) se utilizan para acelerar los iones de forma electroestática y dispararlos a través del tubo de escape para empujar la nave hacia delante.
Los ingenieros del Centro de Investigación Glenn han optimizado el diseño de los imanes del motor y de las ópticas de iones, además de llevar a cabo otras modificaciones, incluyendo la reducción del número de propulsores, para hacer que el sistema sea más potente y eficiente. “El motor tiene un nivel de potencia más alto y un rango dinámico de aceleración mayor—es capaz de ir desde una potencia muy alta a una muy baja—para poder operar durante periodos de tiempo más largos y ejecutar mejor su misión,” señala Patterson.
Michael Huggins, del consejo de administración de propulsión espacial y de misiles del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea en la Base de las Fuerzas Aéreas Edwards, en Califo ia, señala que es importante encontrar formas para hacer que los sistemas de propulsión sean más eficientes, pequeños y más económicos. El hecho es que la NASA esté a la búsqueda de dispositivos más eficientes para sus misiones interplanetarias “es, decididamente, la respuesta acertada,” afirma.
Sin embargo, existen problemas en potencia relacionados con la propulsión iónica. Por ejemplo, la energía solar no se puede utilizar muy lejos del sol. “La energía solar simplemente no funcionaría en distancias como la de Neptuno,” afirma White, que presentó un estudio en la misma conferencia basado en la energía nuclear como fuente de potencia para las misiones en el espacio profundo. Aunque este método nos proporcionaría potencia de sobra en el espacio profundo, existen una serie de preocupaciones relacionadas con la seguridad que hacen que, a nivel político, resulte complicado el lanzamiento de una nave basada en energía nuclear.
“El único competidor que tenemos realmente es la tecnología química avanzada,” afirma Patterson. “La ventaja con la que partimos es que poseemos una alta eficiencia de combustible.” Por tanto, para aquellas misiones planetarias complejas que requieran mucha energía, señala Patterson, los Estados Unidos y sus socios inte acionales, incluidos Japón y los países europeos, están en fase de transición hacia los motores de propulsión por iones.”
