Cómo se realizaron los cálculos: los investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y del Centro de Investigación Biomédica de Instituto Nacional para la Investigación en Salud (NIHR) de Oxford analizaron los informes médicos electrónicos de 70 millones de pacientes en EE. UU., incluidos 62.354 que habían sido diagnosticados con COVID-19 entre el 20 de enero y el 1 de abril de 2020 pero sin necesidad de ingreso hospitalario. Descubrieron que al 18 % de los pacientes se les diagnosticó algún problema de salud mental en los 14 a 90 días posteriores al diagnóstico de COVID-19.
nPara comprobar la relación entre los pacientes con COVID-19 y los que padecen otros problemas de salud, el equipo comparó los datos con otras seis afecciones (incluidas la gripe y las fracturas óseas) durante el mismo período de tiempo. Descubrieron que la probabilidad de que un paciente con COVID-19 fuera diagnosticado por primera vez con un problema de salud mental era el doble que en aquellos con otras afecciones. Los trasto os de ansiedad, el insomnio y la demencia fueron los diagnósticos más comunes.
nAdemás, las personas con una enfermedad mental previa, específicamente trasto o por déficit de atención e hiperactividad, trasto o bipolar, depresión y esquizofrenia, tenían un 65 % más de probabilidades de ser diagnosticadas con COVID-19.
nLas consecuencias: Hace meses que nos advirtieron de la llegada un tsunami de problemas de salud mental debido a la pandemia. La profesora y vicedecana de Psicología y Ciencias de Sistemas en el Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King's College de Londres (Reino Unido), Til Wykes, que no participó en esta investigación, afirma: "Por las pandemias previas sabemos que las dificultades de salud mental generalmente afectan a los supervivientes, y este estudio muestra el mismo patrón después de la COVID-19, por lo que no es algo inesperado".
nDe todas maneras, debemos prepara os para más problemas de salud mental en la sociedad en los próximos meses y años. "Claramente se trata de la punta del iceberg. Debemos desarrollar tantas formas diferentes y accesibles de apoyo para la salud mental como sea posible", concluye Wykes.
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