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Así es como el ADN extinto podría ayudarnos en el presente y en el futuro. 


QUIÉNES
: Colossal Biosciences, Georgia State University, Revive & Restore
 

CUÁNDO: Ahora 

Sí, lo sabemos: no es un lobo feroz. A principios de 2025, la empresa biotecnológica Colossal Biosciences, con sede en Texas (EE UU), apareció en la portada de la revista Time, presumiendo de un cánido blanco como la nieve que afirmaban que pertenecía a una especie que vagó por Norteamérica hace unos 10.000 años. Otros científicos calificaron la afirmación de absurda. Se trataba de un lobo gris, aunque muy inusual: su genoma fue diseñado para contener unas 20 secuencias de información genética similares a las encontradas en huesos antiguos de lobos terribles. 

Gracias a la ciencia genética, la edición de genes y técnicas como la clonación, ahora es posible trasladar ADN a través del tiempo, estudiando información genética en restos antiguos y recreándola en cuerpos de seres modernos. Y eso, según los científicos, ofrece nuevas formas de ayudar a especies en peligro, diseñar nuevas plantas resistentes al cambio climático o incluso crear nuevos medicamentos para humanos. 

El proceso de viaje en el tiempo comienza con bancos de secuencias genéticas de criaturas muertas hace mucho tiempo, que se han ampliado enormemente en los últimos años. Estos incluyen el código de ADN del dodo, recuperado de un espécimen de museo, así como el del mamut lanudo, localizado en tejido congelado en la tundra. Y no olvidemos a miles de humanos antiguos cuyo material genético permanece en sus esqueletos y ya ha sido recopilado y descifrado. 

El verano pasado, investigadores de la Universidad de Georgia (EE UU) estudiaron una enzima que los humanos y otros simios perdieron hace millones de años y cuya ausencia en nuestros cuerpos puede provocar gota. Es cierto que probablemente perdimos ese gen por una razón. Pero algunos humanos podrían beneficiarse de recuperarlo, dicen los investigadores. Usaron edición genética para añadir la enzima a células hepáticas en el laboratorio y ya están pensando en una terapia génica para esta dolorosa enfermedad articular. 

Estos experimentos de viaje en el tiempo suelen implicar solo unos pocos genes, pero a veces es posible recuperar genomas completos. Es el caso del trabajo de otra organización, Revive & Restore, que ha estado intentando ayudar al hurón de patas negras, una especie en peligro de extinción. Con pocos ejemplares restantes, esta especie enfrenta la amenaza de un acervo genético limitado. ¿La solución? Los científicos clonaron nuevos hurones a partir de células con décadas de antigüedad que habían sido conservadas en un congelador. Ahora estos vivaces animales tienen la oportunidad de reproducirse con sus propios parientes resucitados. Los genomas de esos clones contienen decenas de miles de variaciones genéticas que ya no están presentes en los hurones salvajes, justo el tipo de diversidad que una especie necesita para sobrevivir.