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Cuando Elon Musk estuvo en Davos (Graubünden, Suiza) hace dos semanas, uentrevistador le preguntó si creía que el envejecimiento podía revertirse. Musk dijo que no ha dedicado mucho tiempo al problema, pero sospecha que es “muy solucionable” y que, cuando los científicos descubran por qué envejecemos, será algo “obvio”. 

No mucho después, el profesor de Harvard y evangelista de la extensión de la vida David Sinclair intervino en la conversación en X para mostrar su fuerte acuerdo con el hombre más rico del mundo. “El envejecimiento tiene una explicación relativamente simple y, al parecer, es reversible”, escribió Sinclair. “Los ensayos clínicos comenzarán en breve”. 

“¿ER‑100?”, preguntó Musk. 

“Sí”, respondió Sinclair. 

ER‑100 resulta ser el nombre en clave de un tratamiento creado por Life Biosciences, una pequeña start-up de Boston (Massachusetts, EE UU) que Sinclair cofundó y que él mismo confirmó la semana pasada que ha obtenido la aprobación de la FDA para proceder con el primer intento dirigido de revertir la edad en voluntarios humanos. 

La empresa planea intentar tratar enfermedades oculares mediante un concepto radical de rejuvenecimiento llamado “reprogramación”, que recientemente ha atraído cientos de millones de inversión por parte de firmas de Silicon Valley como Altos Labs, New Limit y Retro Biosciences, respaldadas por muchos de los nombres más importantes del sector tecnológico. 

La técnica intenta restaurar las células a un estado más saludable restableciendo de forma generalizada sus controles epigenéticos (interruptores de nuestros genes que determinan cuáles se activan y cuáles se desactivan). 

La reprogramación es como la IA del mundo bio. Es aquello en lo que todo el mundo está invirtiendo”, afirma Karl Pfleger, un inversor que respalda a una start-up británica más pequeña, Shift Bioscience. Dice que la empresa de Sinclair ha estado buscando recientemente fondos adicionales para seguir avanzando su tratamiento. 

La reprogramación es tan potente que a veces genera riesgos, llegando incluso a provocar cáncer en animales de laboratorio; pero la versión de la técnica que está desarrollando Life Biosciences superó las pruebas iniciales de seguridad en animales. 

Pero sigue siendo muy compleja. El ensayo probará inicialmente el tratamiento en aproximadamente una docena de pacientes con glaucoma, una afección en la que la elevada presión dentro del ojo daña el nervio óptico. En las pruebas, se inyectarán en un ojo de cada paciente virus que portan tres potentes genes de reprogramación, según la descripción del estudio publicada por primera vez en diciembre. 

Para ayudar a garantizar que el proceso no vaya demasiado lejos, los genes de reprogramación estarán bajo el control de un interruptor genético especial que los activa únicamente mientras los pacientes tomen una dosis baja del antibiótico doxiciclina. Inicialmente, tomarán el antibiótico durante unos dos meses mientras se monitorizan los efectos. 

Desde hace meses, ejecutivos de la empresa han afirmado que un ensayo podría comenzar este año, describiéndolo a veces como el pistoletazo de salida de una nueva era de reversión de la edad. “Es un asunto increíblemente importante para nosotros como sector”, dijo Michael Ringel, director de operaciones de Life Biosciences, en un evento este otoño. “Será la primera vez en la historia de la humanidad, en los milenios de historia humana, que busquemos algo que rejuvenezca… Así que estén atentos”. 

La tecnología se basa en el descubrimiento galardonado con el Nobel de que introducir unos pocos genes potentes en una célula hace que esta vuelva a convertirse en una célula madre, como aquellas presentes en un embrión temprano y que se desarrollan en los distintos tipos de células especializadas. Estos genes, conocidos como factores Yamanaka, se han comparado con un botón de “restablecimiento de fábrica” para las células. 

Pero también son peligrosos. Cuando se activan en un animal vivo, pueden provocar una explosión de tumores. 

Eso llevó a los científicos a una nueva idea, denominada reprogramación “parcial” o “transitoria”. La idea es limitar la exposición a estos genes potentes (o usar solo un subconjunto de ellos) con la esperanza de que las células actúen como si fueran más jóvenes sin olvidar por completo cuál es su función en el organismo. 

En 2020, Sinclair afirmó que dicha reprogramación parcial podía restaurar la visión de ratones cuyos nervios ópticos habían sido seccionados, asegurando que incluso había indicios de que los nervios volvían a crecer. Su informe apareció en la portada de la influyente revista Nature junto al titular “Turning Back Time”. 

No todos los científicos coinciden en que la reprogramación constituya realmente una reversión de la edad. Pero Sinclair ha redoblado su postura. Ha seguido desarrollando la teoría de que la pérdida gradual de la información epigenética correcta en nuestras células es, en realidad, la causa última del envejecimiento; precisamente el tipo de causa fundamental a la que Musk aludía. 

“Elon parece estar prestando atención al campo y [está] aparentemente en sintonía con [mi teoría]”, dijo Sinclair en un correo electrónico. 

La reprogramación no es la primera solución para la longevidad defendida por Sinclair, que ha escrito libros superventas y cobra honorarios estratosféricos en el circuito de conferencias sobre longevidad. Anteriormente defendió los beneficios de moléculas llamadas sirtuinas, así como del resveratrol, una molécula presente en el vino tinto. Pero algunos críticos sostienen que exagera enormemente los avances científicos, un rechazo que culminó en un artículo del Wall Street Journal de 2024 que lo calificaba de “gurú del envejecimiento inverso” cuyas empresas “no han dado resultado”. 

Life Biosciences ha sido una de las empresas que ha atravesado dificultades. Formada inicialmente en 2017, al principio tenía la estrategia de lanzar filiales, cada una destinada a abordar un aspecto del problema del envejecimiento. Pero tras avanzar poco, en 2021 contrató a un nuevo director ejecutivo, Jerry McLaughlin, que ha vuelto a centrar los esfuerzos en los resultados de visión en ratones de Sinclair y en el impulso hacia un ensayo en humanos. 

La compañía ha debatido la posibilidad de reprogramar otros órganos, incluido el cerebro. Y Ringel, al igual que Sinclair, contempla la idea de que algún día incluso el rejuvenecimiento de todo el cuerpo pueda ser viable. Pero, por ahora, es mejor pensar en el estudio como una prueba de concepto que aún está lejos de ser una fuente de la juventud. “El escenario optimista es que esto resuelva cierto tipo de ceguera para algunas personas y catalice trabajo en otras indicaciones”, dice Pfleger, el inversor. “No es que tu médico vaya a recetarte una pastilla que te rejuvenezca”. 

El tratamiento de Life también depende de un mecanismo de activación basado en un antibiótico que, aunque se usa a menudo en animales de laboratorio, no se ha probado antes en humanos. Dado que el interruptor está construido a partir de componentes genéticos tomados de E. coli y del virus del herpes, existe la posibilidad de que pueda provocar una reacción inmunitaria en humanos, explican los científicos. 

“Siempre pensé que para un uso generalizado quizá se necesitara un sistema diferente”, afirma Noah Davidsohn, que ayudó a Sinclair a implementar la técnica y que ahora es director científico en otra empresa, Rejuvenate Bio. Y la elección de factores de reprogramación de Life (han elegido tres, conocidos por el acrónimo OSK) también puede ser arriesgada. Se espera que activen cientos de otros genes y, en determinadas circunstancias, la combinación puede hacer que las células reviertan a un estado muy primitivo, similar al de las células madre. 

Otras empresas que investigan la reprogramación afirman que su enfoque consiste en estudiar qué genes utilizar para lograr invertir el tiempo sin efectos secundarios no deseados. New Limit, que ha estado llevando a cabo una búsqueda exhaustiva de dichos genes, asegura que no estará lista para un estudio en humanos hasta dentro de dos años. En Shift, los experimentos en animales apenas están comenzando ahora. 

“¿Son sus factores la mejor versión del rejuvenecimiento? No creemos que lo sean. Creo que están trabajando con lo que tienen”, señala Daniel Ives, CEO de Shift, refiriéndose a Life Biosciences. “Pero creo que están muy por delante de cualquier otro en lo relativo a llegar a los humanos. Han encontrado una vía de avance en el ojo, que es un sistema autosuficiente. Si sale mal, todavía te queda otro”.