
Las pruebas genéticas son ahora más sofisticadas y accesibles que nunca y se están comercializando como una forma de permitir que los padres elijan los mejores rasgos de su futuro bebé.
QUIÉNES: Genomic Prediction, Herasight, Nucleus Genomics, Orchid
CUÁNDO: Ahora
Muchos estadounidenses consideran aceptable analizar embriones para detectar enfermedades genéticas graves. Muchos menos opinan que esté bien hacer pruebas para características relacionadas con la apariencia, el comportamiento o la inteligencia de un futuro hijo. Pero algunas startups están anunciando lo que afirman ser una forma de hacer precisamente eso.
Las pruebas genéticas preimplantacionales (PGT) existen desde la década de 1990. Y los análisis establecidos, como los que detectan anomalías cromosómicas o trastornos monogénicos, ahora son más accesibles: una gran noticia para los futuros padres con riesgo de transmitir una enfermedad genética grave.
En los últimos años, las startups han comenzado a ofrecer una nueva forma de esta tecnología llamada PGT-P, o pruebas genéticas preimplantacionales para trastornos poligénicos (y, según afirman algunos, rasgos). Se trata de afecciones y características que surgen de interacciones entre cientos o miles de variantes genéticas. Las puntuaciones de riesgo poligénico resultantes ofrecen probabilidades estadísticas de que un embrión desarrolle, por ejemplo, ojos marrones, un coeficiente intelectual alto o baja estatura, presentando a los futuros padres una manera de seleccionar sus “mejores embriones”.
Una empresa llamada Genomic Prediction introdujo la primera aplicación clínica de PGT-P en 2019. Le siguió unos años más tarde Orchid, que ofreció un tipo de secuenciación más completa. A medida que se han comercializado, ambas compañías se han centrado principalmente en enfermedades graves. Luego, en 2025, dos nuevos competidores—Herasight y Nucleus Genomics—comenzaron a hacer afirmaciones atrevidas sobre una amplia gama de características que podían detectar, incluida la inteligencia.
Quizá no sorprenda que este nuevo tipo de prueba—que puede costar hasta 50.000 dólares (unos 45.750 €)—sea increíblemente controvertido. Algunos críticos advierten sobre la eugenesia, mientras que otros cuestionan la utilidad clínica de estas puntuaciones. Incluso los defensores reconocen que ofrecen probabilidades de importancia limitada, más que certezas.
No obstante, la práctica se ha vuelto popular en Silicon Valley (California, EE UU), donde titanes tecnológicos como Elon Musk y Peter Thiel han apoyado a empresas que la ofrecen. Ahora se está volviendo más accesible para todos: hoy, PGT-P se ofrece en más de 100 clínicas de fertilidad en EE UU. Esta competencia podría reducir los precios, ampliar la disponibilidad y mejorar la calidad de todos los servicios PGT.





