El caso de Zala giraba en to o al PlayerUnknown's Battlegrounds (o PUBG), un videojuego estilo battle royale lanzado dos años antes del juicio por la compañía surcoreana Bluehole. En él, el jugador se encuentra en una isla virtual con otros 100 jugadores, y el ganador es el último que queda con vida. Se parece a Fortnite, tanto, que la compañía propietaria de PUBG demandó a Epic Games, los creadores de Fortnite, alegando que les habían robado su fórmula (el caso finalmente fue desestimado).
nPodría decirse que PUBG es aún más global que su rival, y dado que está disponible en teléfonos móviles y es gratuito, se hizo especialmente popular en países de bajos ingresos. La India acumula hasta 50 millones de jugadores, con to eos regulares en todo el país y millones de personas que observan cómo juegan los famosos.
nPero mientras los niños se volvían locos por PUBG, sus padres se empezaban a preocupar. En concreto, les preocupaba el acoso dentro del juego y la violencia con la que los niños respondían cuando sus padres intentaban limitar el juego. Se culpó a PUBG de varias muertes, incluida la de un niño de 16 años que se suicidó después de que sus padres le prohibieran jugar y, según los informes, de dos personas que estaban tan absortas en el juego que fueron atropelladas por un tren.
nPUBG respondió con restricciones de edad, reconocimiento facial y controles por parte de los padres. Incluso agregó una "advertencia de salud" que aparece tras jugar seis horas seguidas. Pero eso no fue suficiente para Gujarat. En marzo de 2019, el estado indio anunció una prohibición total del juego, supuestamente en forma de bloqueo temporal para ayudar a los estudiantes a centrarse en preparar sus exámenes.
nNo es raro que las autoridades de la India interfieran con el uso de la tecnología de esta manera. El director de la Fundación India Inte et Freedom, Apar Gupta, afirma que el país tiene una de las tasas más altas de apagones de inte et en todo el mundo. Pero, aunque generalmente afectan a los proveedores de servicios, la prohibición de PUBG se dirigía directamente a los jugadores. Cualquiera que jugara se enfrentaba a multas e incluso a posibles penas de prisión.
nDespués de que se aprobara la prohibición, 21 personas fueron arrestadas en Gujarat. En su mayoría, eran adolescentes musulmanes y hombres jóvenes que se reunían para jugar PUBG en teterías en los barrios de la clase media baja. Era una de las primeras veces en la historia que alguien era arrestado simplemente por jugar un juego, según el socio del bufete de abogados Frankfurt Ku it Klein & Selz y especialista en juegos Gregory Boyd.
nFue entonces cuando Zala decidió intervenir. En aquel momento todavía estudiaba para obtener su título de abogado en la Universidad de Nirma en la ciudad más grande de Gujarat, Ahmedabad. Aunque nunca había jugado al PUBG. El joven afirma: "No tengo tiempo para los juegos en el móvil. Paso más tiempo estudiando".
nAun así, había detectado un error judicial en la situación. Zala detalla: "Era algo arbitrario, completamente inconstitucional. No digo que el juego sea bueno, pero si se prohíbe, habría que justificarlo".
nEl derecho a estar solo y tomar decisiones
n¿Acaso jugar videojuegos es un derecho humano fundamental? Podría parecer broma. Pero la idea de que los niños tienen derechos digitales intrínsecos está ganando fuerza en todo el mundo, y si todo sale como a sus defensores les gustaría, podría tener un impacto directo en cómo funcionan las grandes empresas tecnológicas como Google y Facebook.
nEste movimiento tiene sus raíces en 1989, cuando inte et estaba empezando a crecer. Fue entonces cuando la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño que trata temas de vida o muerte, como el derecho de los niños a no ser separados de sus padres salvo si eso es lo mejor para ellos. Pero también se refiere bastante a los derechos de las personas menores de 18 años a acceder a los medios, a ser consultadas sobre los asuntos que les concie en, a expresarse, a buscar información útil y a proteger su privacidad. Y consagra su libertad de asociación y reunión, gran parte de lo que ahora ocurre online.
nZala defendía que son precisamente estos derechos los que violaba la prohibición de PUBG. Los abogados del Estado dijeron que la prohibición tenía como objeto garantizar la seguridad pública. El juego era adictivo y los jugadores alteraban el orden. Ante estos argumentos, Zala respondió: "Cuando un ciudadano juega PUBG en su propia casa o en su balcón, es su elección. Hay que respetar su derecho a la privacidad, su derecho a estar solo y su derecho a tomar decisiones".
nDerechos Digitales de los Niños, Niñas y Adolescentesn
El responsable de políticas de 5Rights, Jay Harman, explica los derechos digitales que su organización defiende a favor de los niños.
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El derecho a eliminar : "Creemos que está mal que haya un registro completamente intratable de todo lo que hemos hecho en nuestras vidas" (ver El peligro de que el pasado digital de los jóvenes les persiga para siempre).
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El derecho a saber: Debemos saber "por qué y para qué fines se mantienen nuestros datos online".
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El derecho a la seguridad y al apoyo: No solo a la protección contra los peligros como "abuso infantil, explotación y ciberacoso", sino también el derecho a acceder a recursos que apoyan la salud mental y la educación de los niños.
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El derecho a un uso informado y consciente: Consiste en el derecho a no ser engañado para dar lugar a una conducta peligrosa o a un uso excesivo mediante elementos de diseño persuasivos como "nudges" (empujoncitos o refuerzos positivos) y "patrones oscuros".
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El derecho a la alfabetización digital: Ser un consumidor informado de la tecnología, así como creador y participante.
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Se trata de una idea bastante novedosa. Hasta ahora, proteger a los niños en inte et significaba principalmente mantenerlos alejados de la web, tal y como intentó el Gobie o indio con PUBG. Pero ni siquiera esto se hace bien.
nEn EE. UU., la Ley de protección de la privacidad de los niños online, o COPPA (por sus siglas en inglés), indica que los menores de 13 años no deberían ser perfilados ni monitorizados para fines de publicidad dirigida, y sus datos no se deberían compartir. Esto significa que no podrían usar muchos servicios, como las redes sociales, sin mentir sobre su edad, pero eso es una mentira fácil que rara vez se comprueba. 5Rights, una fundación con sede en Reino Unido que aboga por los niños, estima que, cuando un niño alcanza los 18 años, las compañías ya han reunido alrededor de 70.000 puntos de datos individuales sobre él.
nYouTube es el mejor ejemplo del problema. El septiembre pasado, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos multó a Google y a YouTube con una multa récord de 153 millones de euros por las violaciones de la ley COPPA. La decisión señalaba que, aunque YouTube muestra públicamente que no era para menores de 13 años, se promociona simultáneamente con los anunciantes como "los nuevos dibujos animados del sábado por la mañana". El miembro discrepante con la decisión de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos porque pensaba que la multa era demasiado baja, Rohit Chopra, señaló que YouTube probablemente ganó mucho más "espiando ilegalmente a los niños" de lo que pagó por la multa.
nLa directora de la iniciativa Preparing for a Digital Future de la Escuela de Economía de Londres (Reino Unido), Sonia Livingstone, argumenta restringir la red social a menores de 13 años no garantiza la seguridad de los niños pero tampoco les da libertad para explorar. La experta señala: "Deben tener acceso a todos los recursos que puedan ayudarles. Cuando nos centramos mucho en los peligros, frenamos a los niños, reducimos sus opciones y así no tienen la oportunidad de desarrollarse, expresarse y participar como agentes en este mundo".
nLivingstone es una de las personas dedicada a pensar en cómo aplicar un "marco de derechos del niño" a los medios digitales. Junto con 5Rights (cuyo nombre procede de una lista de libertades que surgió de una "consulta de deliberación" con niños de 11 a 14 años), ha estado ayudando al Gobie o de Reino Unido a elaborar un "Código de diseño apropiado según la edad" para la web. El objetivo, como explica el responsable de las políticas de 5Rights, Jay Harman, consiste en hacer de inte et un lugar menos depredador y con menos trampas para los usuarios.
nAquellos que se adhieran a este código no podrán compartir datos de menores de 18 años, deberán eliminar los refuerzos positivos persuasivos destinados a mantener a los usuarios en su página web (como reproducción automática o el scroll infinito), y deben proteger a los usuarios jóvenes de las sugerencias de contenido desagradables y evitar mostrar su ubicación. Todo esto se debe explicar con un lenguaje próximo a los niños, y debe incluir advertencias de seguridad en caso de que un usuario intente cambiar la configuración.
nEl código indica que las páginas web podrían ofrecer este nivel de protección a todos los usuarios, comprobar la edad a través de algunos medios fiables como permisos de conducir o dejar que los niños se presenten a sí mismos. Pero, además, impondrá sanciones si tratan inadecuadamente a los usuarios jóvenes.
nPara cumplir con el código podría ser necesario aplicar un rediseño fundamental a muchos servicios, experiencias de usuarios y modelos de ingresos, principalmente en los relacionados con la publicidad conductual. Y es probable que también se extienda más allá del mercado de Reino Unido.
nLa Ley de Privacidad del Consumidor de Califo ia (EE. UU.), que entró en vigor el 1 de enero de 2020, restringe la venta de datos de los menores de 16 años, y el Senado de EE. UU. está en proceso de aplicar una actualización creada para fortalecer la ley COPPA. Dicha actualización podría incluir un "botón de eliminar" que permitiría a un menor eliminar fácilmente todos sus datos personales de cualquier servicio online. Australia y Europa también están preparando nuevas leyes.
nHarman detalla: "El efecto que [la ley de Reino Unido] tendrá en los servicios más generales dependerá de las empresas. Pero supongo que se darán cuenta de que eso representa una señal de que así serán las normas sobre el tratamiento de los niños". (Google, Facebook y Amazon no quisieron hacer comentarios para este artículo.)
nLivingstone y Harman argumentan que defender los derechos de los niños de esta manera podría crear un inte et mejor para todos. Igual que las calles concurridas parecen menos peligrosas que los callejones desiertos, diseñar la web para proteger la participación de los jóvenes podría mejorar la vida online en general. ¿Acaso no preferiríamos todos que los servicios de inte et nos manipulen menos y que nos presenten sus declaraciones de privacidad con una claridad suficiente como para que la entiendan los adolescentes?
nLa gran victoria del estudiante de derecho
nAun así, las nuevas leyes por sí solas no son un remedio universal. El caso del reglamento de protección de datos y privacidad de la Unión Europea (GDPR) es un gran ejemplo: ha costado mucho que se cumple y los resultados han sido mixtos.
nAdemás, los anunciantes y los proveedores no son los únicos que infringen los derechos digitales de los niños. A raíz de los tiroteos en las escuelas, muchos colegios de Estados Unidos han contratado a empresas privadas para monitorizar las comunicaciones online de los estudiantes. La organización sin ánimo de lucro Future of Privacy Forum estima que tales acuerdos han ocurrido en aproximadamente un tercio de los distritos escolares.
nEstos sistemas controlan todo tipo de actividad, desde una publicación en Twitter hasta una búsqueda en Google, desde un correo electrónico hasta un trabajo trimestral, en busca de posibles señales de advertencia por violencia. Pero marcar los términos de una lista de vigilancia produce muchas falsas alarmas (publicaciones del tipo matar un ruiseñor, por ejemplo), y hay pocas pruebas de que este tipo de control realmente reduzca los ataques. Sin embargo, en el Senado de Estados Unidos se ha presentado un proyecto de ley para que este tipo de sistemas sea obligatorio en todas las escuelas estadounidenses.
nEl tipo de vigilancia rutinaria que durante décadas ha tenido lugar en las escuelas, ahora también se está digitalizando. Una compañía llamada e-Hallpass, por ejemplo, controla cuántas veces van al baño los alumnos. ClassDojo, una aplicación muy utilizada sobre el comportamiento en el aula, ofrece a los padres notificaciones automáticas cada vez que su hijo se salta las reglas.
nY, por supuesto, los jóvenes de todo el mundo siguen sufriendo todo tipo de censuras y restricciones. PUBG ya ha sido prohibido en Nepal, Iraq y Jordania, igual que en Gujarat. Pero consultar a los jóvenes sobre las políticas que les afectan no es lo habitual: el pate alismo es duro de matar.
nn"Muchos de los comentarios fueron negativos. Pero sé que hice lo correcto".
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Al final, Zala recompensado por sus esfuerzos. El juez ordenó a los funcionarios de Gujarati que presentaran mejores pruebas a favor de la prohibición. Pero en lugar de eso, el estado la retiró. Zala recibió la noticia cerca de la medianoche. El joven recuerda: "Todo mi albergue lo estaba celebrando: 50 o 60 personas. Estábamos muy, muy felices... todos mis profesores, mi decano. Es algo que no sucede todos los días: un estudiante de derecho de primer año universitario frente a un tribunal superior, logra un impacto en la sociedad y produce un cambio". En el "día de la fundación" de su universidad, Zala recibió una medalla.
nHablar ahora o sufrir después
nZala ha decidido continuar su trabajo por los derechos de los jóvenes. Actualmente maneja pleitos sobre cambio climático, inspirado por Greta Thunberg. El joven afirma: "India tiene la población juvenil más grande del mundo. Dentro de algunos años, todo estará en nuestras manos. No podemos queda os callados si se prohíbe un juego, si las opiniones disidentes son destruidas, si se perjudica la situación climática. Si no hablamos ahora, en el futuro no nos quedará nada sobre lo que decidir". Aun así, cuando su victoria llegó a los periódicos, fue atacado.
n"Muchos de los comentarios fueron negativos", recuerda. Algunos padres consideraron que PUBG era una amenaza y pidieron que se restableciera la prohibición. "Pero", concluye, "sé que hice lo correcto".
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