Últimamentenhe notado una tendencia hacia la inclusión de más presentaciones por video.nEsta mañana me acordé del viejo dicho entre escritores que dice "no me loncuentes, muéstramelo". Esto se aplica a cada argumento de venta que hagamos. Denforma específica, diré que no me apetece escuchar la descripción de lo que vasna hacer, quiero verlo. O--si aún no está construido, quiero ver un ejemplo.nSiempre es mejor pedirme que vaya a una página web, incluso si el prototipo aúnnestá en una fase muy inicial, puesto que me resulta más fácil navegar por lanweb y hacerme una idea de lo que se está preparando.
Elnvideo que vi hoy era un segmento de dos minutos de un emprendedor mirando a lancámara y describiendo su idea de negocio. La idea estaba bien, aunque a los 15nsegundos pude deducir que no era algo en lo que invertiríamos debido al mercadonal que se destinaba la idea. Acabé viendo los dos minutos completos para ver sincambiaba desde el modo "te lo cuento" al modo "te lo enseño". Nunca ocurrió--losndos minutos acabaron y el video sólo se redujo a la imagen del emprendedo describiendo su idea.
Paranmí, esto supuso una oportunidad desperdiciada. Podría haber leído un párrafoncon el mismo contenido. El emprendedor no se aprovechó del medio (el video) denmodo alguno. Aunque hizo un buen trabajo con el monólogo, no se trataba de unanaudición para un anuncio de TV, una serie o una película. No consiguió sunobjetivo--atraer mi atención y con suerte hacer que me interesase por ir alnsiguiente nivel.
Con lanmayoría de las firmas de capital que conozco, la forma en que cualquie emprendedor que no tenga una conexión preexistentes con ellas es mediante langeneración de un interés inmediato con el producto. Así es como ocurrió ennnuestro caso con Brightleaf y Organic Moon. Los emprendedores resultaron altamentencreíbles, aunque lo más importante es que nos hicieron interesa os por susnproductos, lo que hizo que quisiéramos profundizar más y explorar lanposibilidad de invertir.
Este esnun tema recurrente que por alguna razón no se plantea con la suficiente fuerza.nLos grandes emprendedores (y vendedores) "muestran". Sólo hay que pensar enncómo lo hace Steve Jobs. ¡Muéstramelo!
