En la conferencia EmTech Digital, centrada en la IA y organizada por MIT Technology Review la semana pasada, la economista de la Escuela de Negocios Haas de la Universidad de Califo ia en Berkeley (EE. UU.) Laura Tyson afirmó: "No me preocupa el desempleo tecnológico. Lo que me preocupa es la calidad y la ubicación de los empleos que se creen". La experta considera que debemos analizar los efectos del aumento de la automatización en los últimos 30 años. Según ella, lo que sabemos de momento es que la automatización se ha cebado con los trabamos más rutinarios (ver La gran paradoja de la inteligencia artificial sobre la destrucción del empleo).
nEn concreto, los trabajadores con cualificaciones e ingresos medios, como los del sector de la fabricación, han sido los más golpeados (ver Los robots han destruido casi 700.000 empleos en EEUU en menos de 30 años). Tyson añadió: "Por el pasado, sabemos que los trabajos que requieren habilidades poco cualificadas tienen más probabilidades de ser automatizados. Me preocupa la desigualdad de ingresos".
nCierto es que la automatización y la IA también crearán nuevos empleos. Pero Tyson cree que esos nuevos empleos podrían no se repartirán de forma equitativa por las regiones devastadas por las nuevas tecnologías, un fenómeno que está creando mucha preocupación (ver El empleo en las ciudades pequeñas será el más castigado por la robótica y la automatización).
nEstá claro que los avances tecnológicos ya transformaron mucho el panorama laboral en el pasado, sobre todo durante la Revolución Industrial. Pero, según Tyson, la tasa de cambio es mucho más rápida hoy en día y todavía hay algunas preguntas vitales sin respuesta. ¿Podremos encontrar una forma de capacitar a los trabajadores para las nuevas habilidades? Y, lo más importante, ¿quién pagará esa formación? (ver Quienes pierdan su empleo por culpa de la IA deberían recibir un sueldo para formarse en otra cosa).
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