Inteligencia Artificial

El movimiento por el bienestar animal del Área de la Bahía quiere reclutar a la IA

PorMichelle Kim
9 min
23 de marzo de 2026
El movimiento por el bienestar animal del Área de la Bahía quiere reclutar a la IA

En la Cumbre Sentient Futures, los defensores del bienestar animal presionaron para que la IA se preocupara por los animales —y preguntaron si la IA también podría ser sintiente.

A principios de febrero, defensores del bienestar animal e investigadores de IA se congregaron con los calcetines puestos en Mox, un desenfadado espacio de coworking sin calzado en San Francisco. Doseles amarillos y rojos ondeaban en lo alto, alfombras persas cubrían el suelo y lámparas de mosaico brillaban junto a plantas en macetas. 

En la zona común, un defensor de la fauna salvaje habló apasionadamente a una multitud que se relajaba en pufs sobre una forma de control de natalidad para roedores que podría gestionar las poblaciones de ratas sin veneno. En la “Sala de los Crustáceos”, una docena de personas se sentó en círculo, debatiendo si la sintiencia de los insectos podría deci os algo sobre la vida interior de los chatbots. Frente a la “Sala Bovina” había una estantería llena de ejemplares de If Anyone Builds It, Everyone Dies de Eliezer Yudkowsky, un manifiesto que argumenta que la IA podría exterminar a la humanidad

El evento fue organizado por Sentient Futures, una organización que cree que el futuro del bienestar animal dependerá de la IA. Como muchos residentes del Área de la Bahía, los asistentes estaban profundamente convencidos de la IGA (Inteligencia General Artificial) —creían que esta, una IA potente capaz de competir con los humanos en la mayoría de las tareas cognitivas, está en el horizonte. Si eso es cierto, razonan, entonces la IA probablemente resultará clave para resolver los problemas más espinosos de la sociedad —incluido el sufrimiento animal.

Para que quede claro, los expertos siguen debatiendo acaloradamente si los sistemas de IA actuales llegarán a alcanzar una inteligencia de nivel humano o superhumano, y no está claro qué ocurrirá si lo hacen. Pero algunos asistentes a la conferencia vislumbran un futuro posible en el que sean los sistemas de IA, y no los humanos, quienes tomen las decisiones. Con el tiempo, creen, el bienestar de los animales podría depender de si hemos entrenado a los sistemas de IA para que valoren la vida animal. 

“La IA va a ser muy transformadora y le va a dar un vuelco por completo al tablero de juego”, afirmó Constance Li, fundadora de Sentient Futures. “Si crees que la IA tomará la mayoría de las decisiones, entonces importa cómo valoren a los animales y a otros seres sintientes” —aquellos que pueden sentir y, por lo tanto, sufrir.

Al igual que Li, muchos asistentes a la cumbre han estado comprometidos con el bienestar animal desde mucho antes de que la IA apareciera en escena. Pero no son del tipo de personas que donan cien euros a un refugio de animales. En lugar de centrarse en acciones locales, priorizan soluciones a mayor escala, como la reducción de la ganadería intensiva mediante la promoción de la ca e cultivada, que se cultiva en un laboratorio a partir de células animales. 

El movimiento por el bienestar animal en el Área de la Bahía está estrechamente vinculado al altruismo eficaz, un movimiento filantrópico comprometido con maximizar la cantidad de bien que uno hace en el mundo—de hecho, muchos de los asistentes a la conferencia trabajan para organizaciones financiadas por altruistas eficaces. Esa filosofía puede sonar muy bien sobre el papel, pero «maximizar el bien» es un rompecabezas complicado que podría no admitir una solución clara. El movimiento ha sido ampliamente criticado por algunas de sus conclusiones, como promover el trabajo en industrias explotadoras para maximizar las donaciones benéficas e ignorar los daños actuales en favor de cuestiones que podrían causar sufrimiento a un gran número de personas que aún no han nacido. Los críticos también argumentan que los altruistas eficaces descuidan la importancia de los problemas sistémicos, como el racismo y la explotación económica, y pasan por alto las perspectivas que las comunidades marginadas podrían tener sobre las mejores formas de mejorar sus propias vidas.

En lo que respecta al bienestar animal, este enfoque rigurosamente utilitario puede llevar a algunas conclusiones extrañas. Por ejemplo, algunos altruistas eficaces afirman que tiene sentido destinar recursos significativos a mejorar el bienestar de los insectos y las gambas porque existen en cantidades tan ingentes, a pesar de que quizás no tengan mucha capacidad individual de sufrimiento. 

Ahora el movimiento está dilucidando cómo encaja la IA. En la cumbre, Jasmine Brazilek, cofundadora de una organización sin ánimo de lucro llamada Compassion in Machine Lea ing, abrió su portátil cubierto de pegatinas para mostrar un benchmark que había ideado para medir cómo razonan los LLM sobre el bienestar animal. Ingeniera de seguridad en la nube convertida en defensora de los animales, había volado desde La Paz, México, donde dirige su organización sin ánimo de lucro con un puñado de voluntarios y un presupuesto muy ajustado. 

Brazilek instó a los investigadores de IA presentes a entrenar sus modelos con documentos sintéticos que reflejen preocupación por el bienestar animal. «Esperamos que los futuros sistemas superinteligentes consideren los intereses no humanos, y que exista un mundo donde la IA amplifique lo mejor de los valores humanos y no lo peor», afirmó. 

El poder de la cartera 

La vertiente tecnológica del movimiento de bienestar animal se ha enfrentado a importantes reveses en los últimos años. Los sueños de alejar a la población de una dieta dependiente de la ganadería industrial se han visto frustrados por acontecimientos como la debacle del precio de las acciones de la compañía de ca e de origen vegetal Beyond Meat y la aprobación de leyes que prohíben la ca e cultivada en varios estados de EE. UU.

La IA ha inyectado una dosis de optimismo. Al igual que gran parte de Silicon Valley, muchos asistentes a la cumbre se adhieren a la idea de que la IA podría aumentar drásticamente su productividad; aunque su objetivo no es maximizar su ronda semilla, sino, más bien, prevenir el mayor sufrimiento animal posible. Algunos estudiaron cómo usar Claude Code y agentes personalizados para gestionar las tareas de codificación y administrativas en su labor de activismo. Otros presentaron la idea de desarrollar métodos nuevos y más baratos para cultivar ca e utilizando herramientas de IA científicas como AlphaFold, que ayuda en la investigación de biología molecular prediciendo las estructuras tridimensionales de las proteínas.

Pero el verdadero tema de conversación del evento fue una avalancha de financiación que los activistas esperan que pronto se destine a organizaciones benéficas de bienestar animal, no por parte de megadonantes individuales, sino por empleados de laboratorios de IA. 

Gran parte de la financiación para el movimiento por el bienestar de los animales de granja, que incluye organizaciones sin ánimo de lucro que abogan por mejores condiciones en las explotaciones ganaderas, promueven el veganismo y respaldan la ca e cultivada, procede de personas de la industria tecnológica, afirma Lewis Bollard, director general del fondo de bienestar animal de granja de Coefficient Giving, una entidad financiadora filantrópica que antes se llamaba Open Philanthropy. Coefficient Giving cuenta con el respaldo del cofundador de Facebook, Dustin Moskovitz, y su esposa, Cari Tuna, quienes se encuentran entre un puñado de multimillonarios de Silicon Valley que abrazan el altruismo eficaz.

“Esta ha sido sencillamente un área completamente descuidada por las filantropías tradicionales, como la Fundación Gates y la Fundación Ford, según Bollard. “Principalmente han sido personas del sector tecnológico quienes se han mostrado receptivas [a ello]”

La próxima generación de grandes donantes, según las expectativas de Bollard, serán los investigadores de IA —especialmente aquellos que trabajan en Anthropic, el laboratorio de IA detrás del chatbot Claude. El equipo fundador de Anthropic también tiene conexiones con el movimiento del altruismo eficaz, y la empresa cuenta con un generoso programa de donación con aportación equivalente. En febrero, la valoración de Anthropic alcanzó los 380 mil millones de dólares y dio a los empleados la opción de monetizar su capital, por lo que parte de ese dinero pronto podría fluir hacia las arcas benéficas.

La perspectiva de nueva financiación alimentó un murmullo constante de conversación en la cumbre. Defensores del bienestar animal se congregaron en la "Sala de Artrópodos" y garabatearon grandes cifras en dólares y acrónimos pegadizos para proyectos en una pizarra. Una persona propuso un super PAC para animales de 100 millones de dólares que asignaría personal a miembros del Congreso y haría lobby por legislación de bienestar animal. Algunos querían fundar una empresa de medios que creara contenido generado por IA en TikTok promoviendo el veganismo. Otros hablaron de colocar defensores de los animales dentro de los laboratorios de IA.

“La cantidad de nueva financiación nos da más confianza para ser más audaces en nuestras acciones”, afirmó Aaron Boddy, cofundador del Shrimp Welfare Project, una organización que tiene como objetivo reducir el sufrimiento de los camarones de cultivo a través de un sacrificio humanitario, entre otras iniciativas. 

La cuestión del bienestar de la IA

Pero el bienestar animal fue solo la mitad del enfoque de la cumbre Sentient Futures. Algunos asistentes exploraron territorios mucho más complejos. Se tomaron en serio la controvertida idea de que los sistemas de IA podrían desarrollar un día la capacidad de sentir y, por lo tanto, sufrir, y les preocupa que este futuro sufrimiento de la IA, si se ignora, podría constituir una catástrofe moral.

El sufrimiento de la IA es un problema de investigación espinoso, entre otras cosas porque los científicos aún no tienen una comprensión sólida de por qué los humanos y otros animales son sintientes. Pero en la cumbre, un grupo reducido y especializado de filósofos, financiados en gran parte por el movimiento del altruismo efectivo, y un puñado de académicos de espíritu libre, abordaron la cuestión. Algunos presentaron sus investigaciones sobre el uso de LLM para evaluar si otros LLM podrían ser sintientes. Durante la Noche de Debate, los asistentes debatieron sobre si deberíamos llamar irónicamente a los sistemas de IA sintientes «clankers», un término despectivo para los robots de la película Star Wars, preguntándose si el insulto a los robots podría moldear la forma en que tratamos a un nuevo tipo de mente. 

“No importa si es una vaca, un cerdo o una IA, siempre y cuando tengan la capacidad de sentir felicidad o sufrimiento”, afirma Li. 

En cierto modo, introducir la sintiencia de la IA en una conferencia sobre bienestar animal no es un movimiento tan extraño como podría parecer. Investigadores que trabajan en la sintiencia de las máquinas a menudo se basan en teorías y enfoques pioneros en el estudio de la sintiencia animal, y si uno acepta que los invertebrados probablemente sienten dolor y cree que los sistemas de IA podrían alcanzar pronto una inteligencia sobrehumana, considerar la posibilidad de que esos sistemas también puedan sufrir puede que no sea un gran salto.

«Los defensores del bienestar animal están acostumbrados a ir a contracorriente», afirma Derek Shiller, investigador de la conciencia de la IA en el *think tank* Rethink Priorities, quien fue en su día desarrollador web en la organización sin ánimo de lucro de defensa animal Humane League. «Están más abiertos a preocuparse por el bienestar de la IA, aunque otras personas consideren que es una tontería.»

Pero fuera del reducido círculo de la Bay Area, preocuparse por la posibilidad de la sintiencia de la IA es más difícil de vender. Li afirma que se encontró con resistencia de otros defensores del bienestar animal cuando, inspirada por una conferencia sobre la sintiencia de la IA a la que asistió en 2023, cambió el nombre de su organización de defensa del bienestar de los animales de granja a Sentient Futures el año pasado. “Muchas personas estaban extremadamente seguras de que las IA nunca serían sintientes y argumentaban que, al invertir cualquier energía o dinero en el bienestar de la IA, simplemente estábamos malgastando dinero y tirándolo a la basura,” afirma ella.

Matt Dominguez, director ejecutivo de Compasión en la Ganadería Mundial, se hizo eco de la preocupación. «Odiaría ver a la gente retirando dinero del bienestar de los animales de granja o del bienestar animal, y destinándolo a algo que es hipotético en este momento particular», afirma.

No obstante, Domínguez, quien comenzó a colaborar con el Shrimp Welfare Project tras conocer el sufrimiento de los invertebrados, cree que la compasión es expansiva. “Cuando conseguimos que alguien se preocupe por una de esas cuestiones, se genera la capacidad para que su círculo de compasión crezca hasta incluir a otros”, afirma.

Compartir