De hecho, es tan poca, que sus robots pueden aprender a manipular un objeto con solo un vídeo en el que un humano realiza esa acción.
Los robots de Finn actúan como niños pequeños que observan a los adultos hacer algo y les imitan. Un juguete educativo de madera que hay en su laboratorio muestra señales del proceso. El objeto está repleto de muescas que reflejan cómo un robot golpeó repetidamente un cubo rojo antes de aprender a colocarlo dentro del agujero cuadrado.
Su objetivo final es crear robots que puedan salir al mundo para adquirir un conjunto general de habilidades. No se trata de programarlos para que aprendan a realizar determinadas tareas sino de que aprendan mediante la observación. El enfoque podría conseguir que los robots de fábrica que no necesiten ser entrenados.
A medio plazo, Finn espera que sus robots aprendan a hacer cosas cómo preparar la mesa. El primer paso es crear robots capaces de aprender a organizar múltiples objetos. Concluye: "En muchas formas, las capacidades de los sistemas robóticos todavía están en su infancia. El objetivo es que ganen sentido común".

