
Los centros de datos a hiperescala están impulsando modelos de IA con una arquitectura revolucionaria—a un coste energético asombroso.
Quién: Amazon, Google, Meta, Microsoft, Nvidia, OpenAI
Cuándo: Ahora
En extensas áreas de tierras agrícolas y parques industriales, están surgiendo edificios gigantes repletos de filas de ordenadores para alimentar la carrera de la IA. Estas maravillas de la ingeniería son una nueva especie de infraestructura: superordenadores diseñados para entrenar y ejecutar modelos de lenguaje a gran escala, completados con sus propios chips especializados, sistemas de refrigeración e incluso suministros energéticos.
Los centros de datos de IA a hiperescala agrupan cientos de miles de chips informáticos especializados llamados unidades de procesamiento gráfico (GPUs), como las H100 de Nvidia, en clústeres sincronizados que funcionan como un único superordenador. Estos chips destacan en procesar enormes cantidades de datos en paralelo. Cientos de miles de kilómetros de cables de fibra óptica conectan los chips como un sistema nervioso, permitiéndoles comunicarse a velocidad de vértigo. Enormes sistemas de almacenamiento alimentan continuamente datos a los chips mientras las instalaciones zumban y vibran las 24 horas del día.
Empresas tecnológicas como OpenAI, Google, Amazon, Microsoft y Meta están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en esta infraestructura. Los gobiernos también están gastando grandes sumas.
Pero esta impresionante potencia de cálculo tiene un coste. Los chips tiene un empaquetado tan denso que se calientan tanto que el aire acondicionado no puede enfriarlos. En su lugar, se montan sobre placas de agua fría o se sumergen en baños de líquido refrigerante. Sumergirlos en agua de mar podría ser lo próximo.
Los centros de datos más grandes que se están construyendo pueden devorar más de un gigavatio de electricidad, suficiente para alimentar ciudades enteras. Más de la mitad de esa electricidad proviene de combustibles fósiles, mientras que las energías renovables cubren apenas un cuarto de la demanda. Algunos gigantes de la IA están recurriendo a la energía nuclear. Google sueña con construir centros de datos alimentados por energía solar en el espacio.
La frenética expansión de los centros de datos está impulsada por las leyes de escalado de la IA y por la demanda explosiva, ya que la tecnología se incorpora a todo, desde novias anime hasta aplicaciones de fitness. Pero el público podría asumir los costes de toda esta construcción durante años, mientras las comunidades que albergan estas instalaciones hambrientas de energía lidian con facturas eléctricas desorbitadas, escasez de agua, ruido constante y contaminación del aire.





