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El cemento representa alrededor del 7% de las emisiones de CO2, según los últimos datos del Foro Económico Mundial. Además, las necesidades de hormigón, cuya composición incluye el cemento, van a seguir creciendo en los próximos años. Esta realidad supone que el sector se enfrente a un reto: cómo seguir creciendo y a la vez contribuir a la reducción de emisiones.
Lo sabe bien el Grupo UNACEM, cuyo objetivo es que la industria de este material continúe siendo un motor de desarrollo. Para ello, han diseñado la Hoja de Ruta Corporativa, la guía para conseguir ser neutros en emisiones al 2050. A través de esta estrategia, el Grupo ha logrado impulsar metas concretas sin perder de vista el objetivo a largo plazo, tal como explica Julia Sobrevilla, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad. Para 2030, los objetivos pasan por reducir las emisiones en la producción de cemento, concreto y energía.

Julia Sobrevilla, directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad
El Grupo UNACEM se ha fijado cinco palancas estratégicas que les permitan alcanzar estas metas de descarbonización: reducción del contenido de Clinker -producto que se obtiene al calcinar arcilla, el uso de combustibles alternativos, la eficiencia energética, captura y compensación de carbono a través de soluciones basadas en la naturaleza e innovación tecnológica.
Sobrevilla defiende que estas palancas no pueden ser independientes y que tanto “los desarrollos tecnológicos como las soluciones basadas en la naturaleza serán clave para alcanzar los objetivos de reducción de la huella de carbono”. La compañía calcula que estas soluciones pueden suponer hasta un tercio de la reducción de emisiones necesarias para 2030, con un coste que supone el 15% frente a otras alternativas.
Menos emisiones y menor coste
La primera de las palancas ya está dando resultados al grupo. “Entre 2019 y 2024, la reducción del factor clínker del 86% al 82% y el incremento de la participación de cementos adicionados hasta suponer un 36% del total de las ventas, demuestran el potencial de esta estrategia: disminuir emisiones sin comprometer desempeño ni crecimiento”, sostiene la responsable de Asuntos Corporativos.
También ha supuesto un ahorro de costes energéticos el uso de combustibles alternativos. Desde el Grupo describen que “esta estrategia permite reducir la dependencia de combustibles fósiles, disminuir los costes energéticos y cumplir con los estándares internacionales”. Un ejemplo es el coprocesamiento llevado a cabo en UNACEM Ecuador. En 2024, se alcanzó un 56% de reemplazo térmico en la planta de Otavalo, tras utilizar biomasas, aceites usados y neumáticos fuera de uso, se consiguió reducir hasta en un 50% el coste energético frente al combustible fósil.
Mejoras en los procesos industriales
Las ventajas de estas palancas que conducen al Grupo hacia la neutralidad de carbono no son únicamente energéticas o económicas. La directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad cifra en un 93% la cantidad de energía eléctrica utilizada en 2024 proveniente de fuentes renovables. “Este tipo de transición energética no solo reduce las emisiones indirectas, sino que también aumenta la seguridad y eficiencia operativa de los procesos industriales”, asegura.
En el Grupo tienen claro que “el avance hacia modelos productivos más sostenibles requiere transformar los desafíos ambientales en oportunidades tecnológicas”. Por ello, en sus operaciones en Perú plantean sustituir al menos el 12% de los combustibles que utilizan en 2030 a través de la utilización de materiales que de otra forma acabarían desechándose.
Como parte de esta transición, el plan contempla pruebas piloto de Combustible Derivado de Residuos (CDR) en los hornos de Atocongo y Condorcocha, con el objetivo de evaluar su desempeño técnico y ambiental antes de avanzar hasta su aplicación a escala industrial. “Más que cifras, esto representa un cambio estructural que va de integrar la economía circular en la gestión de residuos como política industrial”, afirma.
Sostenibilidad integral
Julia Sobrevilla asegura que “la innovación sostenible no es una meta, sino una forma de pensar, una manera de vincular lo industrial con lo humano, de generar soluciones que reducen impactos y, al mismo tiempo, impulsan progreso”.
En este sentido, considera que el reto para la industria es escalar estos modelos en colaboración con gobiernos, la academia y las comunidades. “La innovación sostenible no es una meta, sino una forma de pensar, una manera de vincular lo industrial con lo humano y de generar soluciones que reducen impactos y, al mismo tiempo, impulsan progreso”, resume.
Bajo este leitmotiv, la compañía ha impulsado proyectos como “Aguas que Transforman Vidas” – reconocido como uno de los proyectos que contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible– , “Veredas que Guían” y “Patios que Educan”. Se trata de iniciativas que combinan las infraestructuras con la innovación social y el bienestar, “confirmando que el desarrollo sostenible no se mide solo en eficiencia, sino en calidad de vida”, añade Sobrevilla.

Patios que Educan
El cemento, el hormigón y la energía seguirán siendo motores de desarrollo, pero su reto será el de evolucionar hacia una industria más limpia y resiliente. “La sostenibilidad se demuestra cada día, en cada decisión que convierte los desafíos ambientales y sociales en nuevas oportunidades de transformación”, apuntan desde el Grupo UNACEM.





