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El sector energético es el responsable del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el Programa para el Desarrollo de la Organización para las Naciones Unidas. Por ello, las acciones que llevan a cabo las empresas de este sector tienen un impacto fundamental en el desarrollo de la sociedad.  

Un ejemplo de ello es Repsol, la primera compañía en el sector Oil & Gas que asumió el reto de emisiones netas cero para el año 2050. Esta decisión no fue solo un compromiso social, sino que forma parte de su modelo de negocio. Así lo explica Luis Vásquez Madueño, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Repsol Perú: «Desde la década pasada, hemos invertido cerca de 800 millones de dólares, desde la década pasada, con el objetivo de mejorar la calidad de nuestros combustibles”.

Es solo un ejemplo de cómo se está transformando la compañía. El cambio va más allá de la forma en que nos movemos y de cómo transitamos hacia energías menos contaminantes. La innovación tecnológica ya se aplica a toda la estructura corporativa, especialmente tras la irrupción de la IA generativa.  

“El uso de la inteligencia artificial ya se ha implementado en la gestión jurídica y de contratos, lo que ha permitido no sólo reducir tiempos, sino aprovechar el acceso a mayor cantidad de datos y análisis que brindan estas nuevas tecnologías”, pone como ejemplo el director de Comunicación. 

Innovación, de la start-up a la multinacional 

Esta apuesta pone de manifiesto que más allá de sus actividades principales (la extracción, el refinado o la comercialización de combustibles) Repsol persigue potenciar la innovación en todos los segmentos de la compañía. Es una transformación desde el interior de la compañía y que implica hasta el último eslabón de su cadena de valor. Es por eso que la compañía ha abierto la innovación para colaborar y conectar con otras organizaciones para impulsar un cambio más profundo.  

“Sin una red de apoyo y colaboración es imposible obtener resultados positivos en cuanto a innovación y creación de valor o tener resultados con la velocidad que hoy exige el mercado”, justifica Vásquez Madueño. En el caso de Repsol Perú, esta colaboración se da entre organizaciones muy diferentes en cuanto a procedimientos y estructura, pero que comparten el mismo objetivo. Start-ups o centros de investigación tienen mayor flexibilidad y aceptación del error que una empresa de mayor tamaño, que por su propia naturaleza tiene procesos y procedimientos más estandarizados. La combinación de estos modelos de gestión potencia resultados y permite compartir conocimiento. 

El director de Comunicación destaca dos hechos clave. En primer lugar, el centro de I+D Repsol Technology Lab, el major centro privado de investigaciones de España. En segundo, el modelo de innovación abierta que se basa en alianzas con universidades, centros de investigación, start-ups y otras empresas. “Repsol tiene más de 200 alianzas con socios de todo el mundo para transformar el sector energético”, apunta. 

Adelantarse al futuro 

Esta apuesta por la innovación global permite a la compañía ser líder en su sector y adelantarse a las demandas del mercado: fueron los primeros en abrir una electrolinera en Perú y tienen una ambición mayor que las propias normativas locales. La compañía lleva desde 2016 produciendo diésel bajo en azufre, cinco años antes de que fuese obligatorio. Desde 2018 hacen lo mismo con la gasolina, aunque la obligatoriedad en el país está fijada para finales del 2026. 

Repsol Perú comparte el reto con la administración peruana, que recientemente ha actualizado sus objetivos climáticos y ha reiterado su compromiso con la neutralidad en emisiones para 2050. Sin embargo, Vásquez Madueño considera que no se dan las condiciones suficientes para que el tejido empresarial desarrolle todo su potencial innovador. “Invertir en innovación y tecnología debería ser primordial para cualquier gobierno”, defiende. En este sentido, cree que la colaboración entre organizaciones es fundamental: “Debemos trabajar en crear un entorno que promueva la innovación para crecer al nivel que necesitamos para cerrar las brechas sociales y disminuir la pobreza”. 

Caso de éxito y próximos pasos 

Con la visión de “contribuir al desarrollo de la sociedad y de los países”, Repsol Perú ha logrado reducir las emisiones equivalentes a 120.000 autos al año en su refinería La Pampilla. ¿Cómo lo han logrado? Aplicando la tecnología: “inversión en gestión de data y digitalización de procesos”. La reducción de emisiones durante los últimos 7 años le ha valido a la compañía el reconocimiento del Ministerio del Ambiente que, por segundo año consecutivo, le ha concedido la Cuarta Estrella de su programa Huella de Carbono. 

Otro ejemplo es el proyecto Compost, fruto de la colaboración con Control Ambiental Perú SAC. Esta iniciativa reduce las emisiones de CO2 y crea un ciclo de vida más sostenible al transformar residuos de hidrocarburos en fertilizantes. “Este proceso elimina un residuo y crea un producto que se utiliza para abonar las áreas verdes de la propia refinería”, explica Vázquez Madueño. 

Ambos casos demuestran que Repsol Perú tiene claras las claves de su éxito: la tecnología como aliada en todos los departamentos de la compañía y la colaboración con socios para llegar todavía más lejos. “Somos una empresa de tecnología e ingeniería, comprometida con la transición energética y con la convicción de que queremos contribuir al desarrollo del país”, concluye su director de Comunicación.