El enfoque del grupo de Yale demuestra la posibilidad de manipular un haz de luz mediante otro haz, directamente en el chip, sin necesidad de utilizar calentadores lentos y de gran tamaño o cristales exte os. Y gracias a su capacidad para aprovechar fuerzas positivas y negativas, con ellos se puede multiplicar por dos de forma efectiva el rango de control de los circuitos fotónicos.
El grupo utilizó dos guías de onda idénticas—los equivalentes ópticos a los cables electrónicos, y que revisten los haces de luz que se mueven a través de ellos—y las suspendieron en una región de acoplamiento central para permitir que se movieran libremente bajo la influencia de la fuerza óptica. Después los investigadores enviaron un haz de rayo láser, dividido por la mitad, y forzaron a una de las mitades para que pasase por una vía más larga que la otra. Cuando las dos mitades de la luz se recombinaron, estaban fuera de fase puesto que habían recorrido vías de distintas longitudes. Los investigadores descubrieron que cuando los haces de luz estaban fuera de fase, las guías de onda se repelían entre sí, aunque cuando la luz estaba en fase, las guías de onda se atraían. Gracias a la posibilidad de cambiar la diferencia de fase entre los haces con simplemente reajustar la longitud de onda de la luz del láser de entrada, los investigadores dieron con un nuevo “pomo de puerta” para controlar la fuerza óptica mediante un solo y sencillo paso.
Aunque no transfirieron información, ni tampoco encendieron o apagaron interruptores, el grupo pudo demostrar con éxito la existencia de—y fácilmente cambiar entre ellos—los dos lados de la fuerza. Los siguientes pasos, afirma Tang, consistirán en construir circuitos más complejos y mejorar la eficiencia de la técnica. También intentarán hacer que la fuerza sea más fuerte. “Cuanto más grande sea la fuerza, mejor,” señala Tang.
Los beneficios del estudio de Yale, según Caltech Painter, es que los investigadores demostraron las fuerzas que se usan para provocar cambios, y que lo hicieron en un sistema de silicio. Eso resulta prometedor para la futura integración con estructuras microelectrónicas que ya estén procesadas en chips de silicio. Con la flexibilidad para controlar las fuerzas directamente en el chip, se añadiría una funcionalidad de suma importancia a la caja de herramientas de la microfotónica en silicio. El objetivo final sería crear interruptores y aparatos totalmente ópticos, tales como un bus optico que transfiera información a través de una CPU sin necesidad de ningún componente electrónico.
