El electroplateado consiste en pasar una corriente a través de una solución electrolítica con iones de metal positivos. El objeto al que se le quiera aplicar una capa se le da una carga negativa y se sumerge en el electrolito. Los iones positivos son atraídos por la superficie negativa, creando una fina capa de metal.
Los investigadores de Fraunhofer crean las nanocápsulas por separado antes de añadirlas a la solución de electrolito. Sin embargo, hacer que las cápsulas sobreviviesen al proceso de electroplateado resultó complicado—el electrolito puede degradar las cápsulas fácilmente, afirma Holeczek. Además, “las cápsulas más diminutas tienden a unirse unas con otras una vez introducidas en un medio acuoso.” Por tanto los investigadores tuvieron que añadir una mezcla de componentes químicos a la solución de electrolito, así como a las cápsulas, para evitar que esto sucediese.
Como resultado, las nanocápsulas se pueden integrar dentro de la fina capa de metal sin afectar a su dureza ni a las otras propiedades mecánicas, señala Holeczek. También se distribuyen uniformemente a lo largo de la capa de metal, lo que significa que hay más posibilidades de que las cápsulas se abran cuando el daño es menor.
Paul Braun, profesor de ciencia de los materiales e ingeniería en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, ha creado un sistema de auto-reparación con microcápsulas que se puede añadir a una amplia gama de pinturas y capas protectoras, y que en la actualidad está siendo introducido en el mercado. Afirma que crear las cápsulas demasiado pequeñas es contraproducente: “Si tienes una arañazo de 15 micrómetros, no eres capaz de liberar el material suficiente como para rellenar el hueco que deja el arañazo.”
Sin embargo, una vez que los investigadores den con los componentes químicos adecuados para demostrar que el material se puede reparar a sí mismo, podríamos estar “ante un mundo nuevo de oportunidades.”
