Tras varias semanas en China hablando con investigadores y empresarios que están desarrollando tecnologías y productos de AI de última generación hubo una cosa que me llamó la atención por encima de todo. Independientemente de la creciente ambición de los investigadores de China y de la vitalidad general de su economía tecnológica, cada vez más gente empieza a advertir públicamente sobre el potencial de la inteligencia artificial para destruir empleos. Hace sólo unos años esta preocupación parecía insignificante. Pero ahora, el problema de los puestos de trabajo surge regularmente durante sesiones de preguntas y respuestas, y paneles de debate en las conferencias de la industria.
nEste temor cada vez mayor tal vez sea un reflejo de la desaceleración económica del país, tras varios años de crecimientos espectaculares. Pero creo que también refleja la conciencia cada vez mayor entre algunos de los empresarios e innovadores más inteligentes del mundo de que es probable que el impacto económico y social de la inteligencia artificial va a ser muy profundo.
nDesde luego, eso es lo que se percibe entre algunos de los tecnólogos más destacados e influyentes de China. En un evento reciente organizado en Detroit (EEUU) por Alibaba, su CEO, Jack Ma, dijo que la inteligencia artificial podría desplazar a muchos trabajadores en China y EEUU, lo que aumentaría las tensiones entre ambas potencias que algunos temen que desemboquen en un conflicto armado. Este escenario es el tema central de varios nuevos libros, aunque no mencionan que el cambio tecnológico vaya a ser uno de los factores que agraven la situación.
nEn un interesante artículo de opinión publicado en The New York Times, El reconocido experto técnico, empresario y educador Kai-Fu Lee, quien preside un laboratorio de inteligencia artificial dirigido por su empresa de capital riesgo, Sinnovation Ventures, sostiene que la inteligencia artificial provocará un amplio desplazamiento de puestos de trabajo durante los próximos años.
nTambién plantea la posibilidad de que esta tendencia altere las relaciones globales al exacerbar las desigualdades inte acionales. China y Estados Unidos podrían sufrir muchas pérdidas de puestos de trabajo, pero dado que son los líderes de la industria, también serían los principales beneficiarios de esta revolución tecnológica. Esto podría convertirlos en superpotencias mundiales alimentadas por la inteligencia artificial que generan enormes cantidades de riqueza al acumular miles de millones de datos de los usuarios y proporcionar servicios basados en software que tocan todos los aspectos de nuestras vidas. Mientras tanto, otros países podrían verse relegados a replantearse su posición en el orden mundial.
nLas implicaciones económicas y sociales de la automatización y la inteligencia artificial son, por supuesto, muy difíciles de predecir. Pero incluso este fenómeno podría ser motivo de preocupación, ya que la percepción pública sobre el empleo y las perspectivas económicas en EEUU y China serán increíblemente importantes en los próximos años.
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