Un equipo de la Universidad de Illinois y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) detallan que, para lograrlo, implantaron en la planta una especie de "baipás fotorrespiratorio". Bajo este término se esconden unos cambios genéticos que permiten a las plantas convertir la luz solar en energía de manera más eficiente. Las plantas modificadas genéticamente son más altas que las normales y pesan más.
nLa científica de plantas de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE.UU.) Heike Sederoff, que ha realizado estudios de laboratorio similares, describe este nuevo avance, publicado en la revista Science, como la primera vez que se observa un aumento tan grande en un ensayo de campo de este tipo. Para la experta, el logro "confirma la posibilidad de obtener beneficios agrícolas reales".
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Varios grupos en todo el mundo están intentando mejorar la fotosíntesis. Para conseguirlo, los científicos de Illinois están utilizando los más de 70 millones de euros que han recibido de la Fundación Bill y Melinda Gates y otros patrocinadores que esperan que la ingeniería genética pueda dar un salto en la productividad de los cultivos.
nEn 2016, el equipo demostró que era capaz de hacer que las plantas de tabaco crecieran un 20 % más al ayudarles a responder más rápidamente a los cambios de luz y sombra. En esta ocasión, los investigadores han creado unas variedades que emplean menos energía durante la fotorrespiración, un proceso que las plantas necesitan para eliminar una toxina llamada glicolato, creada durante la fotosíntesis.
nPara ello, el bioquímico del USDA Paul South, involucrado en la investigación, agregó aproximadamente 16.000 letras de instrucciones genéticas de un nuevo ADN a las plantas de tabaco. Esos cambios genéticos incluían una nueva vía para eliminar el glicolato de forma más eficiente, propia de las bacterias. South reconoce: "Fui escéptico durante todo el tiempo, pero realmente se puede ver la diferencia".
nLos investigadores realizan sus experimentos con tabaco porque crece rápidamente y es fácil de modificar genéticamente. South señala que ahora el equipo está introduciendo cambios genéticos similares en patatas, soja y frijoles. Pero, se podría tardar 20 años en demostrar que las modificaciones realmente producen más alimentos y para que los reguladores aprueben los nuevos cultivos. "Creo que este tipo de plantas llegará al mercado algún día, pero es un camino muy largo", concluye Sederoff.
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