Los primeros defendían que "inte et democratiza intrínsecamente" y que "empodera a las personas y a las comunidades contra el moribundo sistema establecido". "¡Falso!", gritaban los pesimistas. "Inte et fomenta la vigilancia y el control. Solo sirve para dar poder a los gobie os, a las grandes corporaciones y, en ocasiones, a alguna mafia rebelde y destructiva", decían.
nEn los años posteriores, el debate creció sin llegar nunca a ninguna conclusión. Pero ahora, los acontecimientos de 2016 parecen haber destrozado el consenso de los optimistas. Las antiguas preocupaciones sobre inte et, desde su ineficaz protección contra el acoso hasta el anonimato que ampara a troles adolescentes y espías rusos, se pusieron de relieve en la época de las elecciones presidenciales de EE. UU.
nParece que hasta los mayores defensores de la red han empezado a aceptar la idea (cierta o no) de que inte et es la raíz de muchos males actuales, desde el aumento de la polarización política hasta la difusión masiva de noticias falsas.
nTodo esto ha dado lugar a una nueva raza de personas: el actualmente deprimido y otrora optimista de inte et (o DFIO, por sus siglas en inglés de Depressed Former Inte et Optimist). Todo, desde las disculpas públicas de personajes de la industria de la tecnología hasta las charlas informales en los pasillos de las conferencias, indica que encontrar a un optimista de inte et en la línea clásica y antigua se ha vuelto muy complicado. Ahora, los optimistas se están replegando, muestran dudas y se cubren las espaldas.
nComo argumenta Yuri Slezkine maravillosamente en The House of Gove ment, cuando una visión optimista de futuro tarda demasiado en llegar, todos los creyentes del movimiento, desde las sectas cristianas hasta las élites de la revolución rusa, viven un proceso similar. Los ideólogos se ven obligados a presentar una teoría que explique por qué los acontecimientos que profetizaron no se han cumplido, y justifique el motivo de seguir creyendo en la posibilidad de algo mejor.
nEntre los DFIO, este proceso está generando un pequeño auge de distintos grupos con diferentes visiones acerca de qué salió mal con inte et y qué se puede hacer para arreglarlo. Como yo me considero un DFIO lleno de inquietudes, he catalogado morbosamente estas distintas opiniones y he identificado que se pueden clasificar en cuatro grupos principales: los Puristas, los Desilusionados, los Esperanzados y los Revisionistas.
nNo se trata de posiciones excluyentes. De hecho, la mayoría de los DFIO que conozco combinan elementos de todas ellas. Por ejemplo, yo me considero un Esperanzado-Revisionista.
nLa pregunta es, ¿estos puntos de vista sirven para algo? ¿O acaso los pesimistas tienen razón al decir que inte et es una tecnología esencialmente destructiva para la sociedad? ¿No será que la aparición de estas ramificaciones de los DFIO, como sugiere el libro de Slezkine, no es más que una representación la agonía final de un movimiento moribundo?
nYo digo que no. Tanto el optimismo como el pesimismo cometen el error de suponer que inte et tiene características inherentes, pero al igual que cualquier tecnología concebida y construida por los humanos, su diseño y funcionamiento está moldeado por las luchas de poder y por la fuerza de distintos de intereses y escuelas de pensamiento. Lo que se necesita es una coalición en to o a un Nuevo Optimismo, que celebre lo que funciona, sea honesto con lo que no funciona y formule un camino hacia adelante basado no tanto en las soluciones tecnológicas sino en una mejor comprensión de la confianza, la identidad y la comunidad.
nLos Puristas
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"Inte et era un lugar maravilloso antes de que se corrompiera por las empresas / la mercantilización / etcétera". Este es un tema recurrente entre algunos DFIO. Los Puristas siguen siendo verdaderos creyentes: consideran que el "corazón" de la tecnología, como quiera que se defina, es fundamentalmente bueno. Desde este punto de vista, la culpa, radica en las fuerzas intervinientes que subvirtieron la tecnología e impidieron que cumpliera sus promesas. Los Puristas quieren lanzar la próxima gran cruzada, para lo que suelen mencionar blockchain como herramienta para destruir a las grandes compañías tecnológicas o poner fin a la lacra de la publicidad.
nLos Desilusionados
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A veces oigo que un DFIO le dice a otro: "Inte et nunca fue tan bueno pero no nos hemos dado cuenta hasta ahora". Mientras los Puristas mantienen que realmente existió una era dorada de inte et, los Desilusionados creen aquello nunca ocurrió. También están sus primos cercanos, los Yo-Ya-Lo-Sabía, antiguos optimistas que además buscan la sensación al decir que todos los demás se están dando cuenta de algo que ellos habían adivinado hace años. Con frecuencia, los miembros de ambos grupos usan fervientemente las redes sociales para criticarlas.
nLos Esperanzados
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Una forma de responder a un fracaso aceptado consiste en buscar el optimismo global. Ese es el objetivo de los Esperanzados, que intentan reivindicar los sueños del optimismo de inte et buscando aspectos positivos en el universo de la web. Algunos destacan la huida masiva de las generaciones más jóvenes de plataformas como Facebook, las pruebas piloto de democracia digital, y la vitalidad y la diversidad de la cultura de inte et en general como señales de que los mejores tiempos aún están por llegar. Los Esperanzados adoran a Tumblr incondicionalmente, comparten los videos nostálgicos y coleccionan las caprichosas suscripciones de Slack como si estuvieran pasando de moda.
nLos Revisionistas
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Muchos optimistas creían que la estructura de inte et que empezaba a surgir en forma de proyectos colaborativos de información y financiación acabaría inclinando la balanza del efecto de inte et hacia el lado positivo. Así que ante lo que pasó en 2016, este colectivo ha reconsiderado su postura. Afirma que, aunque los conceptos básicos podrían haber sido correctos, se necesita más trabajo para cumplir la visión original. Los Revisionistas quieren preservar las aspiraciones originales de inte et a través de la rectificación. Quieren llevar a cabo un nuevo esfuerzo para diseñar mejores comunidades y sistemas para gobe ar la sociedad digital. Elogian las virtudes de las pautas comunitarias más fuertes, las formas de influir en el comportamiento a través de interfaces de motivación y el poder del diseño centrado en el usuario.
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