Directamente delante de Espinosa y Boning se alzaba el antiguo edificio Verizon, actualmente propiedad de Sabey y ocupado por trabajadores del Gobie o municipal y del Departamento de Policía de Nueva York. NYC Mesh paga un alquiler a centros de datos como Sabey por el derecho a construir supe odos en las vías clave de acceso a inte et, donde el tráfico inalámbrico se enlaza con el resto de la web. NYC Mesh luego distribuye el ancho de banda de forma inalámbrica, brindando nuevas opciones de acceso a inte et a las personas que viven donde el servicio del ISP (Inte et Service Provider, proveedor de servicios de inte et) no llega o no es seguro. NYC Mesh cubre sus costes con las donaciones de sus usuarios.
nnSin la presión de los competidores locales, los ISP pueden obligar a los clientes de regiones desatendidas a conformarse con las conexiones poco seguras a precios elevados.
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Desde donde estaban los voluntarios, el supe odo ubicado en lo alto del edificio Sabey, una monstruosidad de varias antenas responsables de conectar gran parte de la red de la ronza a los nodos de Brooklyn (EE. UU.). Ante ellos, con la señal del supe odo, había cuatro edificios residenciales demasiado bajos para formar un ángulo con las antenas sobre ellos. Durante las siguientes dos horas y media, Boning y Espinosa, junto con otro voluntario que ayudaba en remoto con la configuración, trabajaban para crear una ruta para el tráfico de inte et a esos edificios a través del nodo en la azotea a la que habían subido. Espinosa de los Monteros recuerda: "En cuanto me enteré lo que era Mesh pensé, 'Oh, esto es genial".
nEn el Bajo Manhattan, que tiene una red subterránea de fibra óptica, los residentes aún dependen de las conexiones inalámbricas para enrutar su inte et desde la fibra hasta sus apartamentos. Para este paso, los inquilinos a menudo están restringidos por los contratos de construcción a comprar servicios de un solo proveedor comercial de inte et. "Ni siquiera las personas que pueden pagarse inte et están contentas", asegura la administradora universitaria y voluntaria de NYC Mesh Jillian Murphy. En enero, la oficina del alcalde publicó un informe de 88 páginas sobre la "brecha digital", que estima que alrededor del 40 % de los hogares de la ciudad, cerca de 3,4 millones de personas, carece de acceso seguro a la conexión por banda ancha.
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Foto: Beneficio neto: NYC Mesh casi ha duplicado su tamaño cada año desde 2014 y ahora tiene 561 nodos activos en toda la ciudad. Cortesía de NYC Mesh
nNYC Mesh emprendió su primer proyecto a principios de 2014. Cada año, su número de nodos casi se ha duplicado y ahora dispone de 561 nodos activos. En el mismo período, han surgido docenas de otros proyectos de redes comunitarias en todo el país, cubriendo los lugares donde los ISP comerciales se niegan a actualizar la fibra antigua. Sin la presión de los competidores locales, los ISP pueden obligar a los clientes en las regiones desatendidas a conformarse con las conexiones poco seguras a precios elevados.
nnEl 40 % de los hogares de la ciudad de Nueva York carece de acceso seguro de banda ancha
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La pandemia no ha hecho más que intensificar esa necesidad. Con gran parte de la vida diaria obligatoriamente online, algunas comunidades locales han estado cubriendo sus barrios con wifi gratuito para ayudar a quienes más lo necesitan. En San Rafael, Califo ia (EE. UU.), por ejemplo, el distrito de clase trabajadora de Canal tiene una de las tasas más altas de casos de coronavirus (COVID-19) de su región así como algunos de los accesos inalámbricos más irregulares.
nDurante el verano, una coalición de activistas, funcionarios y patrocinadores corporativos buscaron la forma de construir una nueva red de malla urbana a tiempo para llevar a los alumnos de Canal a sus aulas virtuales este otoño. Desde entonces, la nueva malla, Canal WiFi, se ha transformado en una plataforma comunitaria multipropósito, que ofrece a los 12.000 residentes de Canal información en inglés, español y vietnamita sobre cualquier tema, desde la protección contra desalojo hasta los test de coronavirus y apoyo a la inmigración.
nUna semana antes de que Espinosa y Boning se encontraran en aquella azotea, la tormenta tropical Isaías había azotado la ciudad con velocidades de viento comparables a las del huracán Sandy, provocando cortes masivos de energía. Más de 130.000 neoyorquinos se quedaron sin electricidad, algunos durante semanas. La pérdida de conexión se convirtió en otro desastre, demostrando que la resistencia de la red es aún más importante. Desde que comenzaron los confinamientos, el interés "se ha mantenido bastante alto. Especialmente porque muchas personas de repente necesitan mejor inte et o más rápido, o perdieron su trabajo y ya no pueden pagar los ISP comerciales", concluye Murphy.
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