Negocios

El desarrollo económico de China infla la factura de la basura electrónica en Asia

La emergencia de las clases medias provoca el aumento de las toneladas de basura tecnológica cada año, pero los países carecen de instalaciones adecuadas

  • Jueves, 19 de enero de 2017
  • Por Jamie Condliffe
  • Traducido por Teresa Woods

Asia tiene un problema con la basura electrónica. Pero el problema no es la cantidad de dispositivos difuntos, es la capacidad de procesarlos al final de sus vidas.

Una nueva investigación de la Universidad de Naciones Unidas (Japón) demuestra que Asia generó en 2014 unos 16 millones de toneladas métricas de desechos electrónicos. Son unos 3,7 kilogramos por persona, lo que equivale a un par de portátiles o alrededor de 30 iPhones, si se está realizando una limpieza particularmente decadente en casa.

El mayor contribuyente a esa cifra es, con creces, China. El exceso de electrónica descartada aumentó en 6,7 millones de toneladas métricas en 2015, una subida del 107 % desde 2005.

¿El motivo del aumento? "A medida que los países asiáticos se industrializan rápidamente, y sus ciudadanos gozan de ingresos y estándares de vida más altos, el consumo y desecho de equipos eléctricos y electrónicos seguirá al alza", explica el informe.

Pero si esas cifras parecen lúgubres, ahora podría ser un buen momento para la autoreflexión. En Estados Unidos, una persona tira de media 12,2 kilogramos de electrónica cada año; en Europa, 15,6 kilogramos. Esa última cifra equivale aproximadamente a 121 iPhones, por si sigue llevando la cuenta. 

La diferencia, por supuesto, está en la manera de procesar los residuos. En un mundo ideal, los metales valiosos se recogerían, los componentes tóxicos se eliminarían con cuidado y cualquier otra cosa se reciclaría. Pero para que pueda llegar a ocurrir, hay que recoger y desmontar los dispositivos fenecidos, clasificar y reciclar sus componentes, y tratar y eliminar sus compuestos químicos más problemáticos.


Crédito: baselactionnetwork (Flickr).

Es difícil lograrlo por completo con cada dispositivo, incluso en las países más desarrollados. Pero sí existen muchas instalaciones en Estados Unidos que se esforzarán al máximo para lograrlo. Algunos dispositivos pueden reacondicionarse y venderse, mientras que otros se abren para aprovechar sus entrañas. El plástico, en cambio, muchas veces simplemente se quema.

Según la Universidad de Naciones Unidas, países como Japón, Taiwán y Corea del Sur ya procesan la vieja electrónica con la misma responsabilidad que países como Reino Unido y Estados Unidos. Pero muchos otros, incluida China, aún luchan por conseguirlo. En muchas calles del país asiático, no es raro observar a la gente dando martillazos a ordenadores o prendiendo fuego a componentes de smartphone para extraer los valiosos metales de su interior. El problema es que eso daña el medio ambiente y perjudica la salud de la gente.

El nuevo informe sugiere que aumentar la conciencia pública, crear instalaciones apropiadas e imponer una gobernanza más estricta al procesado de desechos electrónicos podría cambiarlo. A esa lista se puede añadir también que los dispositivos se diseñen desde un principio para ser mucho más fáciles de reciclar, pero eso es algo que incluso las empresas tecnológicas más grandes sólo acaban de empezar a adoptar recientemente.

En verdad, es necesario que todos estos cambios ocurran y lo hagan rápido. Mientras el ritmo de vida de las clases medias asiáticas siga aumentando, también podemos esperar que el descarte anual medio de electrónica aumente: la capacidad de reciclar debe mejorar dramáticamente.

(Para saber más: Where Cell Phones Go to Die, El robot desguaza-iPhones también podría fabricarlos)

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