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Los MOOC no se rinden

Esta forma de educación gratuita a través de internet hace frente a las críticas y busca nuevas formas de combinarse con los formatos tradicionales

Teresa Alameda 18/02/2015

Pie de foto: Recientes estudios demuestran que los MOOC siguen interesando a los académicos y que las tasas de aprendizaje superan a las clases tradicionales. Crédito: Dale Edwin Murray.

El 2012 fue, según el diario New York Times, El año de los MOOC, en el que estos cursos masivos, abiertos, gratuitos y online (de ahí sus siglas, Massive Open Online Courses) iban a revolucionar la enseñanza y a abrir las fronteras de exclusivas instituciones como el MIT y la Universidad de Harvard (ambos en EEUU) a estudiantes de todo el mundo. Sin embargo, pasada la euforia de los primeros éxitos, estos cursos empezaron a recibir una serie de críticas por distintos frentes. Se les achaca la falta de diversidad en las clases, puesto que gran parte de sus alumnos eran personas que ya poseían formación superior, y la falta de eficacia para retener a los alumnos apuntados, pues tan solo entre un 10 y 12% de los inscritos termina los cursos.

Tres años después, los MOOC no han logrado recuperar su fama inicial. Sin embargo, siguen creciendo en número y financiación y continúan dando mucho que hablar en los foros especializados en educación online. Además, el MIT Press acaba de publicar la Guía esencial de los MOOC en la que analizan las flaquezas del formato y la aparición de nuevos enfoques para revivirlos.  

“Está claro que el fenómeno MOOC aún interesa tanto a alumnos como universidades”, explica la coordinadora de Unidad de Tecnología Educativa e Innovación Docente de la Universidad Carlos III de Madrid, Rosa Aguilera. Desde que arrancó el año, más de 40.000 personas se han inscrito en alguno de los seis cursos que su centro ofrece a partir de febrero y por primera vez en este formato a través de la plataforma edX. El número de expertos supera a los alumnos de sus clases asistenciales.

“A pesar de que se hable de que tan solo un 12% de los alumnos termina los cursos, hay que tener en cuenta que los inscritos son miles y que las clases asistenciales tampoco logran retener al 100% de los apuntados”, recuerda la coordinadora. Aguilar defiende que las cifras de permanencia no suponen un “fracaso del modelo” y que la demanda de MOOC no ha decrecido en los últimos años.

Para avalar la opinión de Aguilera existe un creciente corpus de investigación en torno estos cursos. La última encuesta anual sobre formación online del Babson Survey Research Group de la Universidad de Babson (EEUU), afirma que la educación en internet constituyó en 2014 una prioridad crucial para los académicos. Según sus resultados, el 71% de los encuestados consideraban los MOOC de vital importancia para las estrategias educativas a largo plazo. Este porcentaje de 2014 representa el mayor hasta la fecha.

Un modelo mixto

Aunque el modelo de negocio de los MOOC, “aún tiene detalles por perfilar”, de acuerdo con Aguilera, la experiencia de los últimos años está ayudando a los expertos a buscar nuevas formas de plantear el formato.

Una tendencia es la de combinar los MOOC con los entornos tradicionales para formar un modelo mixto, denominado flipping class, o aula invertida, que cada vez gana más popularidad. De hecho, la gran mayoría de los académicos considera valioso el modelo “híbrido”, de acuerdo con datos de Babson. El profesor de la UC3M, Carlos Santiuste, coordinador de un MOOC de la UC3M, afirma que tienden a completar “espacios formativos” que el formato asistencial es incapaz de cubrir.

El objetivo de este modelo es abarcar la esfera en la que hoy los jóvenes pasan gran parte de su tiempo: internet. Pero sin abandonar por completo las clases asistenciales. Según Aguilera, no será de extrañar que en el futuro los MOOC se centren en profundizar en las áreas más prácticas de la enseñanza a través de formatos interactivos y con la ayuda de vídeos, mientras que las clases asistenciales se centren en lo teórico.

Queda demostrado que el interés por los MOOC no se reduce a una moda pasajera: sigue preocupando a las instituciones, sigue existiendo demanda para ellos y los profesores empiezan a saber cómo combinarlos con el formato tradicional. Pero aún queda por resolver una cuestión que preocupaba al sector más crítico de los MOOC, y quizás la más importante: ¿los cursos funcionan?

Un reciente estudio del MIT responde a esta pregunta con datos cuantitativos que demuestran el alto grado de aprendizaje que fomenta este formato. En él, se midió el conocimiento de los alumnos de un curso de edX sobre mecánica antes y después de realizar el MOOC. Los resultados mostraron que la “ganancia” de conocimiento tras los cursos era mayor que en otros 14 cursos tradicionales analizados.

Demostrada su eficacia, los MOOC aún tienen que resolver una última crítica: la falta de diversidad. Los primeros datos sobre la asistencia a MOOC indicaban que los alumnos eran mayoritariamente hombres estadounidenses, blancos y de elevado poder adquisitivo. Sin embargo, nuevos datos de 2014 demuestran que esta tendencia ha cambiado. Un estudio de la Universidad de Wharton en Pensilvania (EEUU) que ha analizado a 875.000 alumnos revela que el 78% de los individuos inscritos en MOOC en EEUU en el último año procedían de países extranjeros.

En el análisis se hacía hincapié en que estos cursos no amenazan el modelo de beneficios de las instituciones de élite, pero sí que atraerán cada vez más a estudiantes para los que el coste de estas matrículas está fuera de alcance. Por lo tanto, lejos de pertenecer a un modelo obsoleto, los MOOC también empiezan ahora llamar la atención de un público más diverso más allá de los early adopters.

España, líder europeo

Al menos un 74% de los MOOC lanzados en territorio europeo proceden de España. La Comisión Europea cifra en 253 los programas de este tipo en el país España, dato que llama especialmente la atención si se compara con los demás países europeos: Reino Unido imparte 170; Alemania, 79 y Francia, 88. En concreto la plataforma edX cuenta con más de 78.000 estudiantes en España.

En este nuevo año se han inaugurado varios cursos MOOC de universidades españolas en la conocida edX, que además se imparten en lengua española. Por un lado la UC3M imparte seis, como el de Educación para una sociedad del conocimiento. La Universidad Autónoma de Madrid también se inicia en esta plataforma con, entre otros, un curso sobre programación en Android: Jugando con Android - Aprende a programar tu primera App. También la Universidad Politécnica de Valencia se apunta a la tendencia con un innovador curso titulado Valoración de futbolistas con el método AHP, que analiza el valor de esta herramienta aplicada al mundo del fútbol.

También instituciones de América Latina, como el Banco Interamericano de Desarrollo, que ofrece el MOOC Liderando el Desarrollo Sostenible en las Ciudades, empiezan a mostrar interés por que la lengua española se vea representada en estas plataformas.

Todo indica que los MOOC aún tienen el potencial de enriquecer el modelo educativo actual y que seguirán experimentando y dando que hablar en los próximos años. Lejos de desaparecer, los MOOC siguen buscando su papel en el sistema educativo del futuro para “ayudar a superar todas las limitaciones relacionadas con el sistema tradicional”. Así lo afirmaba recientemente el padre de Microsoft, Bill Gates, al explicar su visión del mundo en 2030. Quizá ese sí sea el año de los MOOC. 

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