Editores de MIT TR en español

Por qué los Innovadores menores de 35 son más necesarios que nunca

Aunque vivimos tiempos difíciles, hay personas que no se dan por vencidas y luchan por lo que creen para hacer del mundo un lugar mejor. Si conoces a alguien así, las convocatorias de premios de 2017 ya están abiertas

Álex Barrera 31/01/2017

Foto: Álex Barrera apadrina las convocatorias Europea y Latinoamericana de Innovadores menores de 35 de MIT Technology Review en español 2017. Crédito: Cortesía de Álex Barrera.

Vivimos tiempos inciertos. Solo hay que leer las redes sociales para sentirse sobrecogido. Los derechos humanos se vulneran, el Estado de derecho se destruye, hay avaricia, despotismo, etcétera. Es difícil no sentirse perdido, hundido y desprotegido. Pero yo soy un optimista. Creo que el ser humano sigue siendo capaz de lograr retos increíbles. Miro a mi alrededor y veo a mis compañeros romper las barreras de lo que se cree posible.

Esto es lo que pasó hace unos años, cuando asistí como jurado a la presentación de dos chicos de 16 años en Berlín (Alemania). Ambos se subieron al escenario y en un inglés perfecto, dieron todo un recital de cómo se presenta un proyecto innovador. En 2016, Luis Cuende, uno de esos dos adolescentes que me habían deslumbrado en Berlín, se convertía, con solo 21 años, en uno de los Innovadores menores de 35 España de MIT Technology Review en español.

Cuando se bajó del escenario, después de recoger su premio, le pedí que me diera un abrazo. Y todavía recuerdo perfectamente lo que le dije: "Me has devuelto la esperanza de que hay gente increíble y excepcional luchando por el futuro de las próximas generaciones".

Pero mi aventura con los ganadores de Innovadores menores de 35 no había terminado. Hace como un mes, sentado en una sala de cine, me quedé atónito ante uno de los anuncios que se proyectaban antes de la película. Explicado de manera preclara, se hacía un llamamiento para la detección precoz de la dislexia. El spot me arrancó una lágrima.

La campaña de concienciación la firmaban Samsung y Dytective, un proyecto abanderado por la investigadora española Luz Rello. Ella también había sido ganadora de Innovadores menores de 35 España en 2014, en cuya convocatoria, además, recibió la mención especial de Innovadora Social.

Como ellos, miles de jóvenes emprendedores, investigadores e inventores se dedican en cuerpo y alma a mejorar nuestro planeta. Vivimos en una sociedad en donde nadie tiene tiempo para nada. Todo el mundo anda pendiente de su smartphone, y apenas apreciamos lo que tenemos alrededor. Atrás quedan las comidas con amigos, los paseos por el parque, las cartas manuscritas, las postales y los "te quiero". Así que creo que es necesario que, aunque sea de vez en cuando, nos paremos a pensar. Debemos mirar a nuestro alrededor y dar gracias a aquellas personas que luchan por un futuro mejor.

Los Innovadores menores de 35 de MIT Technology Review en español se dedican de forma incansable a luchar por lo que creen que es necesario. Para ellos todavía existe la ética profesional, la lucha por la supervivencia, los valores y la humanidad. Todos y cada uno de ellos son un gran ejemplo para, no solo las nuevas generaciones, sino también para sus mayores. Demuestran que es posible cambiar las cosas, que podemos mejorar el mundo.

Tengo la grandísima suerte de codearme con muchos de los galardonados. Gente de la que me siento muy orgulloso. Gente que me inspira para ser mejor persona, para ayudar a cada vez más gente. A no dar por hecho lo que tenemos y a luchar por lo que queremos.

Tal vez lo que más me impresiona de ellos es que, independientemente de los galardones que reciban, se trata de personas dedicadas a lo que hacen. Aunque sus empresas fracasen, aunque los fondos desaparezcan, aunque se menosprecie la investigación, ellos seguirán luchando por lo que creen que es bueno para todos. Es por eso que, humildemente, me quito el sombrero y os doy las gracias de corazón. Gracias por vuestro trabajo, gracias por vuestra dedicación, inspiración y coraje. Gracias.

Y por último, no es menos importante reconocer a todo el equipo detrás de los premios Innovadores menores de 35 de MIT Technology Review en español, a los editores, a los instigadores, a los embajadores y a los jueces. Desde hace años llevan haciendo una labor que considero crítica: reconocer y premiar toda una vida de esfuerzos.

En una sociedad en donde cada vez se valora menos el esfuerzo, es un honor y un privilegio formar parte de una organización que premia el valor y la dedicación de las siguientes generaciones. Espero que en este 2017 se premien, como siempre, las mejores voces que se escucharán en el futuro. Las convocatorias para Europa y América Latina ya están abiertas, así que si conoces a alguien con la ética, la motivación y la humanidad que caracteriza a los Innovadores menores de 35, no dudes en nominarle.


Y como dijo John F. Kennedy: "Al expresar nuestra gratitud nunca debemos olvidar que el mejor aprecio no es pronunciar las palabras sino vivir de acuerdo a ellas".

*Alex Barrera es cofundador y editor asociado en Tech.eu y Global Shaper en el Foro Económico Mundial.

Un botón para vagos y colmenas con internet son las cosas más chulas que se suman al universo IoT

El IoT Solutions World Congress está plagado de nuevas propuestas de objetos que jamás hubiéramos imaginado que se conectarían a la red

Carlos Corominas 18/09/2015

Pie de foto: Flic es un botón que se conecta a dispositivos de internet de las cosas para ordenar funciones en remoto. Crédito: Flic.

Ya sabemos desde hace mucho que internet está saliendo de nuestros ordenadores para meterse en casi cualquier sitio. Lo hemos oído hasta la saciedad desde la primera explosión de internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) que se produjo con la llegada de los smartphones. Pero es ahora cuando estamos siendo testigos de una verdadera revolución de cosas conectadas, como pistolas que avisan a comisaría cuando se desenfundan y tazones que monitorizan la alimentación de tu mascota. Esta semana, el congreso IoT Solutions World Congress, que se está en Barcelona (España), se ha convertido en una especie de desfile plagado de nuevas propuestas para que internet llegue a objetos cada vez más inverosímiles.

Abejas con internet

Pie de foto: El internet de las abejas permite medir sus movimientos y las condiciones ambientales de la colmena. Crédito: MIT Technology Review en español.

Bien conocida es la frase que la leyenda atribuye a Einstein que dice: "Si las abejas desaparecieran, al ser humano le quedarían cuatro años de vida". Aunque no se sabe si el científico lo dijo o no, lo que sí es cierto es que la humanidad está vinculada a la supervivencia de este insecto que cada vez se acerca más a la extinción. Pero Einstein (o quien dijera la dichosa frase), no es el único que se preocupa por estas productoras de miel. El técnico de Computación de Dell Benjamin Vernooij ha presentado en el congreso el proyecto El internet de las abejas.

La idea consiste en colmenas conectadas a internet para medir el comportamiento sus habitantes himenópteros. Vernooij asegura: "Este tipo de información nos puede ofrecer datos muy importantes sobre su comportamiento". El técnico explica que el sistema les permite "medirlo todo, desde la temperatura a la humedad y los flujos por los que entran y salen de la colmena". Esta información serviría para "ajustar las condiciones del hábitat para que las abejas se desarrollen mejor", añade.

Para ello, toda la información recopilada por esta colmena inteligente está siendo recopilada en una página web bajo el dominio de www.dellbees.com, que estará disponible próximamente. "El objetivo es que cualquiera que quiera pueda observar los datos y sacarles valor y, quién sabe, ofrecer soluciones", afirma Vernooij.

El botón de los vagos

Pie de foto: Cada posición de Flic ofrece una función diferente, en este caso manda órdenes a los dispositivos de la casa. Crédito: Light-Flex Technology.

Un botón, tres opciones: un clic, dos clics y pulsación prolongada. Eso es todo lo que hace falta para controlar las luces de la casa, el móvil, abrir la puerta o para pedir una pizza. El invento se llama Flic y consiste en pequeño dispositivo con forma de botón que puede pegarse a la pared o adherirse a la ropa. Cada posición sirve para activar alguna función de algún dispositivo conectado.

El cofundador de la empresa que lo ha inventado Shortcut labs, Pranav Kosuri, explica para qué lo utiliza él: "Suelo llegar tarde a las citas con los amigos así que pulso Flic y les llega un mensaje con un 'Lo siento', mi ubicación y cuánto tardaré en llegar". El dispositivo funciona con cualquier smartphone iOS o Android y se configura, cómo no podía ser de otra manera, pulsando el botón y eligiendo funciones en el móvil. Un dispositivo cuesta unos 40 dólares (unos 35 euros) y tres, 99 dólares (unos 87 euros).

Kosuri desvela el mejor uso que él considera que se le puede dar a Flic: "Hay una función que tiene mucho éxito que he denominado Let´s get it on (algo así como 'vamos a hacerlo', en alusión a la canción de Marvin Gaye)", dice. Si se pulsa el botón de esta función, se bajan las luces de la casa, se eleva un poco la temperatura (el termostato, digo) y se pone música suave, ya se imaginan con qué intención. ¿Cómo no se le ha ocurrido a nadie antes?

Seguridad iluminada

Pie de foto: Esta pegatina se ilumina según se programe, es recargable y puede reaccionar a sistemas conectados. Crédito: Light-Flex Technology.

Ser visto es importante, especialmente si vas en bicicleta o corriendo por la noche y quieres evitar ser embestido por un coche. Esa es la intención de Light-Flex, una pegatina que se adhiere a la ropa y se ilumina según desee el usuario. Está compuesta por una serie de circuitos electroluminescentes que generan luz al recibir una corriente eléctrica.

"La diferencia con otros dispositivos es que el tipo de luz que genera no es tan fuerte e imprecisa como, por ejemplo, las LED", indica la directora general de Light-Flex, Victoria Bäcksin. Aunque el principal objetivo de la pegatina es ser visto, también quieren convertirlo en un producto de promoción de marcas: "Podemos crear cualquier forma y cualquier logo".

La pegatina se puede lavar, se puede recargar conectándola a un enchufe y puede actuar ante diferentes estímulos, como encenderse al atardecer o parpadear cuando hay una llamada entrante. "La intención es que el usuario se olvide de que la tiene que encender y que sea automática", indica Bäcksin, que señala que se puede encender con el movimiento y al entrar o salir del coche o del trabajo.

Internet de las cosas es sinónimo de integración. Quién sabe, quizá en un futuro podamos controlar las condiciones de una colmena pulsando el botón de Flic y recibir un aviso en forma de luz en nuestra pegatina lumínica si la colmena sufre algún incidente. 

Los MOOC no se rinden

Esta forma de educación gratuita a través de internet hace frente a las críticas y busca nuevas formas de combinarse con los formatos tradicionales

Teresa Alameda 18/02/2015

Pie de foto: Recientes estudios demuestran que los MOOC siguen interesando a los académicos y que las tasas de aprendizaje superan a las clases tradicionales. Crédito: Dale Edwin Murray.

El 2012 fue, según el diario New York Times, El año de los MOOC, en el que estos cursos masivos, abiertos, gratuitos y online (de ahí sus siglas, Massive Open Online Courses) iban a revolucionar la enseñanza y a abrir las fronteras de exclusivas instituciones como el MIT y la Universidad de Harvard (ambos en EEUU) a estudiantes de todo el mundo. Sin embargo, pasada la euforia de los primeros éxitos, estos cursos empezaron a recibir una serie de críticas por distintos frentes. Se les achaca la falta de diversidad en las clases, puesto que gran parte de sus alumnos eran personas que ya poseían formación superior, y la falta de eficacia para retener a los alumnos apuntados, pues tan solo entre un 10 y 12% de los inscritos termina los cursos.

Tres años después, los MOOC no han logrado recuperar su fama inicial. Sin embargo, siguen creciendo en número y financiación y continúan dando mucho que hablar en los foros especializados en educación online. Además, el MIT Press acaba de publicar la Guía esencial de los MOOC en la que analizan las flaquezas del formato y la aparición de nuevos enfoques para revivirlos.  

“Está claro que el fenómeno MOOC aún interesa tanto a alumnos como universidades”, explica la coordinadora de Unidad de Tecnología Educativa e Innovación Docente de la Universidad Carlos III de Madrid, Rosa Aguilera. Desde que arrancó el año, más de 40.000 personas se han inscrito en alguno de los seis cursos que su centro ofrece a partir de febrero y por primera vez en este formato a través de la plataforma edX. El número de expertos supera a los alumnos de sus clases asistenciales.

“A pesar de que se hable de que tan solo un 12% de los alumnos termina los cursos, hay que tener en cuenta que los inscritos son miles y que las clases asistenciales tampoco logran retener al 100% de los apuntados”, recuerda la coordinadora. Aguilar defiende que las cifras de permanencia no suponen un “fracaso del modelo” y que la demanda de MOOC no ha decrecido en los últimos años.

Para avalar la opinión de Aguilera existe un creciente corpus de investigación en torno estos cursos. La última encuesta anual sobre formación online del Babson Survey Research Group de la Universidad de Babson (EEUU), afirma que la educación en internet constituyó en 2014 una prioridad crucial para los académicos. Según sus resultados, el 71% de los encuestados consideraban los MOOC de vital importancia para las estrategias educativas a largo plazo. Este porcentaje de 2014 representa el mayor hasta la fecha.

Un modelo mixto

Aunque el modelo de negocio de los MOOC, “aún tiene detalles por perfilar”, de acuerdo con Aguilera, la experiencia de los últimos años está ayudando a los expertos a buscar nuevas formas de plantear el formato.

Una tendencia es la de combinar los MOOC con los entornos tradicionales para formar un modelo mixto, denominado flipping class, o aula invertida, que cada vez gana más popularidad. De hecho, la gran mayoría de los académicos considera valioso el modelo “híbrido”, de acuerdo con datos de Babson. El profesor de la UC3M, Carlos Santiuste, coordinador de un MOOC de la UC3M, afirma que tienden a completar “espacios formativos” que el formato asistencial es incapaz de cubrir.

El objetivo de este modelo es abarcar la esfera en la que hoy los jóvenes pasan gran parte de su tiempo: internet. Pero sin abandonar por completo las clases asistenciales. Según Aguilera, no será de extrañar que en el futuro los MOOC se centren en profundizar en las áreas más prácticas de la enseñanza a través de formatos interactivos y con la ayuda de vídeos, mientras que las clases asistenciales se centren en lo teórico.

Queda demostrado que el interés por los MOOC no se reduce a una moda pasajera: sigue preocupando a las instituciones, sigue existiendo demanda para ellos y los profesores empiezan a saber cómo combinarlos con el formato tradicional. Pero aún queda por resolver una cuestión que preocupaba al sector más crítico de los MOOC, y quizás la más importante: ¿los cursos funcionan?

Un reciente estudio del MIT responde a esta pregunta con datos cuantitativos que demuestran el alto grado de aprendizaje que fomenta este formato. En él, se midió el conocimiento de los alumnos de un curso de edX sobre mecánica antes y después de realizar el MOOC. Los resultados mostraron que la “ganancia” de conocimiento tras los cursos era mayor que en otros 14 cursos tradicionales analizados.

Demostrada su eficacia, los MOOC aún tienen que resolver una última crítica: la falta de diversidad. Los primeros datos sobre la asistencia a MOOC indicaban que los alumnos eran mayoritariamente hombres estadounidenses, blancos y de elevado poder adquisitivo. Sin embargo, nuevos datos de 2014 demuestran que esta tendencia ha cambiado. Un estudio de la Universidad de Wharton en Pensilvania (EEUU) que ha analizado a 875.000 alumnos revela que el 78% de los individuos inscritos en MOOC en EEUU en el último año procedían de países extranjeros.

En el análisis se hacía hincapié en que estos cursos no amenazan el modelo de beneficios de las instituciones de élite, pero sí que atraerán cada vez más a estudiantes para los que el coste de estas matrículas está fuera de alcance. Por lo tanto, lejos de pertenecer a un modelo obsoleto, los MOOC también empiezan ahora llamar la atención de un público más diverso más allá de los early adopters.

España, líder europeo

Al menos un 74% de los MOOC lanzados en territorio europeo proceden de España. La Comisión Europea cifra en 253 los programas de este tipo en el país España, dato que llama especialmente la atención si se compara con los demás países europeos: Reino Unido imparte 170; Alemania, 79 y Francia, 88. En concreto la plataforma edX cuenta con más de 78.000 estudiantes en España.

En este nuevo año se han inaugurado varios cursos MOOC de universidades españolas en la conocida edX, que además se imparten en lengua española. Por un lado la UC3M imparte seis, como el de Educación para una sociedad del conocimiento. La Universidad Autónoma de Madrid también se inicia en esta plataforma con, entre otros, un curso sobre programación en Android: Jugando con Android - Aprende a programar tu primera App. También la Universidad Politécnica de Valencia se apunta a la tendencia con un innovador curso titulado Valoración de futbolistas con el método AHP, que analiza el valor de esta herramienta aplicada al mundo del fútbol.

También instituciones de América Latina, como el Banco Interamericano de Desarrollo, que ofrece el MOOC Liderando el Desarrollo Sostenible en las Ciudades, empiezan a mostrar interés por que la lengua española se vea representada en estas plataformas.

Todo indica que los MOOC aún tienen el potencial de enriquecer el modelo educativo actual y que seguirán experimentando y dando que hablar en los próximos años. Lejos de desaparecer, los MOOC siguen buscando su papel en el sistema educativo del futuro para “ayudar a superar todas las limitaciones relacionadas con el sistema tradicional”. Así lo afirmaba recientemente el padre de Microsoft, Bill Gates, al explicar su visión del mundo en 2030. Quizá ese sí sea el año de los MOOC. 

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