El Blog de los Editores de TR

'The New York Times' lanza un impresionante documental en RV que da ganas de vomitar

Me sentí conmovido por mi cercanía a esos niños desplazados por la guerra, pero en algunos momentos me mareé bastante

Tom Simonite 20/01/2016


Foto:
La 'app' de Google's Cardboard permite a un 'smartphone' comportarse como un casco de realidad virtual.

En solo 20 minutos, he mirado a un gorila del Congo a los ojos, he visitado un glaciar y una playa de Islandia, y recorrido un barrio medio destruido de Ucrania en bici con algunos niños desplazados por la guerra. Para cuando terminé, tenía la sensación de que las películas cortas de realidad virtual (RV) podrían convertirse en un medio potente y popular. Aunque también estaba algo mareado.

Pude 'vivir' todas estas experiencias tras colocar mi smartphone dentro de un lector de Google Cardboard, que permite que el dispositivo funcione como un sencillo pero eficaz casco de realidad virtual. Intenté utilizar una nueva app de The New York Times con un estremecedor documental en RV sobre los niños desplazados por la guerra, y un nuevo tipo de "vídeo de realidad virtual" que ahora sale en YouTube. (Hazte con un visor Cardboard y encontrarás el vídeo en Google o en The New York Times; el periódico envió 1,1 millones de visores Cardboard a sus suscritores a finales del año pasado).

Google está empleando Cardboard para convertir el smartphone en un medio de noticias, una forma de entretenimiento y un canal educativo a través de la realidad virtual (ver El arma de Google para acabar con los cascos de realidad virtual es este trozo de cartón). Las nuevas experiencias lanzadas por Google y The New York Times son las más sofisticadas creadas hasta la fecha para esta plataforma.

The New York Times ha creado una app móvil para que el visor Cardboard muestre un corto documental sobre los niños desplazados por la guerra. La película de 11 minutos de duración te lleva a visitar a tres niños entre las edades de nueve y 12 años en Sudán del Sur, Ucrania y Líbano. Demuestra el potencial de la realidad virtual móvil para las películas, pero también algunas limitaciones.

El momento en el que un avión llega para dejar caer su carga de comida hasta llegar a un niño llamado Chuol y otros refugiados en Sudán del Sur demuestra el poder de la cinematografía de realidad virtual. Escuché al avión antes de poder verlo, y giré la cabeza para mirar la cara de los refugiados para encontrarlo. Entonces observé mientras dejó caer un reguero de sacos blancos que impactaron contra el suelo. Todos a mi alrededor empezaron a gritar mientras corrían a recogerlos.

Hubo otros muchos momentos destacables. Pero algunos estaban mermados por las limitaciones de la tecnología. Cuando la cámara me colocó dentro de la canoa de Chuol mientras lo alejaba de un banco de juncos y lo adentraba en un pantano, la escena era preciosa, pero sentía náuseas. Esa sensación volvió cuando la cámara acompañó al joven Oleg y sus amigos en Ukrania mientras montaban en bici.

Esas escenas podrían haber sido biológicamente menos problemáticas si yo hubiera empleado un hardware de realidad virtual de mayor calidad. El casco Oculus Rift que se lanzará el año que viene es mejor a la hora de minimizar el desfase entre la moción de un mundo virtual y la de tu propia cabeza, que representa una de las causas del mareo por movimiento. Pero unos contenidos mal diseñados o escogidos también pueden hacer que te marees.

Los cineastas tienen mucho que aprender acerca de qué tipo de grabaciones podrán emplear. Yo diría que con 11 minutos, el documental de The New York Times es ligeramente demasiado largo para el estado actual de la tecnología móvil de realidad virtual y el arte de la producción de películas envolventes en 3D.

El nuevo vídeo de realidad virtual que probé en YouTube no me hizo sentir tan mareado, incluso cuando, por ejemplo en este vídeoclip, te coloca a bordo de un ferry que se aleja de una gran ciudad. En ese caso, los empleados de Google que trabajan en realidad virtual me dijeron que escogieron con mucho cuidado un clip en el que el ferry se desplazaba a una velocidad constante. La mayoría de las personas toleran bien los movimientos fluidos; son los cambios de velocidad los que causan problemas.

La app del New York Times muestra otra limitación del formato. El vídeo en realidad virtual requiere muchos más datos que las grabaciones convencionales en 2D. La app te informa de que para reproducir el documental de 11 minutos, tu smartphone tendrá que descargar 329 megabytes. Un vídeo promocional de realidad virtual de General Electric también incluido en la app dura menos de tres minutos, y representa otros 78 megabytes.

Incluso con estos problemas, el nuevo contenido es impresionante. Cortas, poderosas y persuasivas experiencias de realidad virtual te pueden llegar a través del móvil. Mientras las empresas aprenden de esta primera tanda de contenidos, deberían poder crear películas incluso mejores en las que perdernos. El hecho de que General Electric y el Mini de BMW ofrecieran contenidos promocionales para la app de The New York Times sugiere que incluso puede que exista un modelo de negocio para la realidad virtual.

La experiencia, sin embargo, nos dice que cualquier nuevo formato de medios también se convertirá en el anfitrión de muchos contenidos malos. Eso podría representar un problema para la popularidad de los vídeos de realidad virtual. Los programas de televisión y vídeos de YouTube mal hechos generalmente no hacen que los espectadores se sientan físicamente enfermos. No me importó demasiado experimentar algo de náuseas a cambio de probar. Pero para que los vídeos de realidad virtual se conviertan en algo popular, las nauseas tendrán que ser anecdóticas.

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